martes, 3 de julio de 2007

Espera

Llegas cada tarde hasta mis manos ávidas, tremendas,
sorprendidas, necias, ocultas, deseosas de bajarte
estrellas, imantadas, tristes pero alegres.
Y allí te quedas tú por segundos,
minutos, horas, meses,
años, décadas,
siglos.
Y el tiempo
que no es tiempo sino
sombra, rayo de luz, historia,
distancia, espacio. Germinan mis manos
que te encierran, te aprietan, extinguen, eligen,
auxilian, te asesinan y te renacen, trazan tu geografía,
tu contorno,
trayectoria,
perímetro,
mar y tierra,
sombra y luz.

Me dices que me amas eterna,
entrañable,
olvidada,
absurda,
imperativamente.

Y yo espero, espero…

De Destiempo (2002)

2 comentarios:

  1. !Que lindo poema! La intensidad, el tejido, el desbocamiento que sabe lograr el efecto deseado. Es LINDISIMO.
    Elvia Ardalani

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  2. Gracias, Elvia. Esos comentarios nos cargan de energía para seguir en el proceso.

    Saludos, Ramiro.

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