jueves, 22 de noviembre de 2007

Espionaje



Mar rebelde, dos cuerpos y nadie.
Ah sí, el sol con su incendio vibrante,
gaviotas en vuelo por los vientos,
cangrejos en los médanos.

Nosotros y la inminencia de la noche,
luna anticipada en su rielar eterno,
barcos de sal que habitan horizontes
en sonidos glaucos de mareas altas.

Mar rebelde,
                        bocas exhaustas y nadie.

Ah, olvidaba a Tiziano Ferro en la radio,
nubes de pelícanos a ras del agua,
seseo de soles besando las olas.

Y yo pensando que nadie nos veía.

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