martes, 17 de julio de 2007

¿Dónde, Don Quijote?


¿Dónde estás                                                              ¿Dónde estás
Don Quijote                                             Don Quijote
dónde estás?                   dónde estás?
La justicia para
mi España, oh bella
Dulcinea, pretendo en
campos de Montiel.
Justicia, Dulcinea.
¿Dónde estás                ¿Dónde estás
Don Quijote             El hombre           Don Quijote
dónde estás?               camina por silencios               dónde estás?
con rapidez de vientos.
Sólo Rocinante y Sancho
le siguen con la esperanza
de hallar luz en la sombra.
El hombre olvida su origen,
encuentra sangre irrigando
tierras que mueren de sed.


De Destiempo (2002)

martes, 10 de julio de 2007

Acento Nicaragüense



“El poeta suda letras,/huele a letras,/come letras,/se ducha por las mañanas con letras...”, me sorprendió una voz bastante familiar cuando contesté el teléfono en mi oficina después del mediodía del 10 de julio. Después de escuchar esos versos, me llegó a la mente el libro Defragmentación Poética, una colección de poemas donde reflexiono sobre el poeta, el poema y la palabra. La voz me parecía conocida, pero no pude definir la identidad del hombre al otro lado de la línea telefónica. La manera particular de iniciar por su parte la conversación, me hizo sonreír. Ahora tenía le certeza de que había un lector en el universo que ocupaba su tiempo en mis textos. Tras preguntarle su nombre, me respondió que leería un poco más para ver si el recuerdo tomaba forma alguna en mi conciencia, a ver si por mi memoria pasaba un arco luminoso que materializara un nombre del pasado: “El poeta escupe letras,/duerme sobre letras,/eyacula letras,/se orgasma en laderas eróticas de letras...”, continuó.

Ni pista. Caray. De esas veces que la vergüenza envuelve la memoria y se manifiesta en las mejillas con un tono de estupidez. La voz me decía mucho, pero a la vez no me daba la pauta para pensar en nada. La terrible emoción de saberse leído. El frenético nerviosismo al saber que los textos creados sirven para algo más que contribuir a la deforestación de la tierra. Entonces pensé que no sólo Lupita Flores, Elvia Ardalani, Roberto de la Torre o Raquel Rodríguez Brayda eran los únicos que pasaban por el Blog donde aparecen mis textos, sino que había alguien más cuya identidad no podía imaginar dada la prontitud del asalto mental.

Adán Duarte se identificó al ver que Ramiro Rodríguez no daba una para recordar a gente memorable. Al escuchar su nombre, se vinieron muchos rostros con el golpe vertiginoso de una estampida, experiencias de catedrático dentro de las aulas universitarias, autores estudiados en la clase de Poesía Hispanoamericana en UTB/TSC. No pude detectar el acento nicaragüense de un joven responsable, con talento para la crítica y el estudio de la literatura, ávido lector y graduado en Letras Hispánicas. Pero, por encima de todo, ahora licenciado en Paternología por la Universidad de la Vida. Una pequeña de año y medio apenas nos permitió hablar e intercambiar impresiones sobre las actividades cotidianas de ambos. Me da gusto saber que Adán es profesor de enseñanza media superior en la ciudad de Houston, Texas; que escribe poesía, aunque todavía no la comparte con lectores; y que su casa tiene una ubicación cercana a la casa de mis hermanos José Luis y Luciano, en la atractiva tierra de la metrópolis tejana. Acordamos algún café, algún día. Tal vez para entonces Adán Duarte quiera compartir, con algún público en algún pueblo o ciudad, los textos poéticos de su creación.

Foto: mariebuiphotography.wordpress.com

martes, 3 de julio de 2007

Espera

Llegas cada tarde hasta mis manos ávidas, tremendas,
sorprendidas, necias, ocultas, deseosas de bajarte
estrellas, imantadas, tristes pero alegres.
Y allí te quedas tú por segundos,
minutos, horas, meses,
años, décadas,
siglos.
Y el tiempo
que no es tiempo sino
sombra, rayo de luz, historia,
distancia, espacio. Germinan mis manos
que te encierran, te aprietan, extinguen, eligen,
auxilian, te asesinan y te renacen, trazan tu geografía,
tu contorno,
trayectoria,
perímetro,
mar y tierra,
sombra y luz.

Me dices que me amas eterna,
entrañable,
olvidada,
absurda,
imperativamente.

Y yo espero, espero…

De Destiempo (2002)