jueves, 22 de noviembre de 2007

Espionaje



Mar rebelde, dos cuerpos y nadie.
Ah sí, el sol con su incendio vibrante,
gaviotas en vuelo por los vientos,
cangrejos en los médanos.

Nosotros y la inminencia de la noche,
luna anticipada en su rielar eterno,
barcos de sal que habitan horizontes
en sonidos glaucos de mareas altas.

Mar rebelde,
                        bocas exhaustas y nadie.

Ah, olvidaba a Tiziano Ferro en la radio,
nubes de pelícanos a ras del agua,
seseo de soles besando las olas.

Y yo pensando que nadie nos veía.

lunes, 5 de noviembre de 2007

Impulso




“Prolija Memoria
permite siquiera...”

Sor Juana Inés de la Cruz

Infértil Impulso,
permite siquiera
que vea en naufragio
tus barcas miméticas.
Si afectos te ofrezco
o te abro la puerta,
te escapas al agua
trayendo odiseas.
Si encuentras al sol
sus luces revientas
y rompes aromas
cuando haces presencia.
Si ocultas tus sales
quedándote a ciegas,
disipas recuerdos
y horadas conciencias.

Insípido Impulso,
permite siquiera
que salgan mis peces
de voces ingénitas.
Permite que el viento
me encuentre en arenas,
expuesto al arpegio
de antiguas mareas.
Que en dunas de oro
mi estuario descienda
y duerma en el canto
astral de sirenas.
Permíteme, Impulso,
dejar la materia
y verme en las olas
de angélica cresta.

Ingrávido Impulso,
permite siquiera
hallarme desnudo
en islas desiertas.
Saberme de templos
marinos la esencia,
de ser en las playas
murmullo o cadencia.
Y en vuelo constante
de altiva grandeza
ser siempre y por siempre
gaviota viajera.
Permíteme, Impulso,
salir de mi celda,
ser libre en los mares
de lunas y estrellas.

De Poemas a propósito (ALJA Ediciones, 2012)