sábado, 19 de abril de 2008

Vigésima al sinsabor



Desde hace siglos requiero
libertarme de tus manos,
mudarme de esfuerzos vanos
en mi inconsciente guerrero.
No me llames prisionero
de un incendio que conmueve,
la ausencia será más breve
si te olvidas de mi nombre,
que nada, nada te asombre
si, al sufrir, yo sufro leve.
Quien se muriera, se atreve
para invitarte al olvido,
pues ya me encontré otro nido
y cuando no nieva, llueve.
¿Qué más quieres que me lleve?
Me llevo ardor en la boca,
me absorbe lo que provoca
un malestar de por vida:
si te aclamaste ofendida
la vergüenza fue muy poca.

De Poemas a propósito (ALJA, 2012)

Imagen: era.fed.uva.es