sábado, 26 de julio de 2008

Recursos Estilísticos en Sonetos Satírico-Burlescos del Siglo de Oro

Por Ramiro Rodríguez

Dentro de la historia de la literatura universal, el Siglo de Oro es uno de los períodos más importantes, singulares y significativos en la transformación evolutiva de la lengua castellana. Es necesario y oportuno mencionar que este período comprende dos épocas literarias de gran importancia, disímiles entre sí pero con diversos aspectos en común: primero y segundo renacimientos (primera y segunda mitades del siglo XVI, respectivamente) y el período barroco (siglo XVII).

Analizando detenidamente el nombre designado a este lapso, es posible apreciar cierta contradicción o falta de correspondencia del nombre con el objeto, ya que el tiempo que comprende esta época es mayor a la que su nombre indica: “La locución siglo de oro utilizada desde hace mucho tiempo para designar este momento de nuestra literatura es, como se ve, inadecuada; de un lado, porque el período clásico de las letras españolas abarca bastante más de un siglo –en realidad, un siglo y medio desde la redacción de las obras de Garcilaso (hacia 1530) y la muerte de Calderón de la Barca (1681). De otro, porque al decir siglo de oro parecemos presumir un período de tiempo dotado de homogeneidad espiritual, cuando, por el contrario, pueden distinguirse en él […] períodos distintos.” (1)

Si emprendiera una exploración de nombres representativos de estos siglos tendría que penetrar en una odiosa depuración de elementos humanos magníficos e inigualables; pero mi intención primaria es generalizar en este aspecto y particularizar en otro más ad hoc al tópico. Debo irme al período de transición de la Edad Media al siglo de oro: Fernando de Rojas (1465?–1541), para continuar con Juan Boscán (1500–1542), Garcilaso de la Vega (1503–1536), Gutierre de Cetina (1520–1557?), Félix Lope de Vega (1562–1635), Tirso de Molina (1584?–1648), Miguel de Cervantes Saavedra (1547–1616), Luis de Góngora y Argote (1561–1627), Francisco de Quevedo y Villegas (1580–1645), Pedro Calderón de la Barca (1600–1681), et al. Es necesario agregar que al siglo de oro pertenecen otros escritores de gran importancia que no vieron la luz primera en España sino en Hispanoamérica pero que continúan la influencia de los grandes exponentes españoles, tal es el caso del excelente dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón (1581–1639). Así, me atrevo a extender el período del siglo de oro de 1681 –con la muerte de Calderón– hasta 1695, con la muerte de la Décima Musa Sor Juana Inés de la Cruz (n. 1651).

Ahora llego al punto más relevante y exacto de esta panorámica: el análisis y la exploración formal e identificación de ciertas características propias de la época en los sonetos satírico–burlescos del siglo de oro. Para esto, algunos sonetos de Félix Lope de Vega, Francisco de Quevedo y Sor Juana Inés de la Cruz bastarán.

Existen diversos recursos literarios y estilísticos –tropos, figuras de construcción, figuras retóricas del pensamiento– en la creación poética renacentista y barroca, pero mi atención oscilará en aquellos más frecuentes e interesantes: la metáfora, que es una expresión brillante y compleja en que un elemento incógnito o semi–incógnito se expresa, define o describe en términos de otro con el cual guarda estrecha relación; el hipérbaton, que es la alteración del orden de los elementos sintácticos; los neologismos, vocablos nuevos, inventados, inclusive, por el artista; las alusiones mitológicas e históricas, expresiones en donde se expresa o se alude a un ser o lugar histórico o mitológico; la antítesis, figura que muestra contraposición de frases o palabras con el objeto de crear intensidad expresiva; la paradoja, expresión contradictoria que guarda una verdad.

Un estudio más minucioso podría arrojar como resultado que las cuatro primeras son más notorias y constantes en la tendencia barroca denominada culteranismo (consiste en expresar ideas con sombra y complejidad mediante voces poco conocidas y giros rebuscados, violentos) mientras que las dos últimas son más representativas del conceptismo (procura la concisión ingeniosa y filosófica) barroco.

Veamos un soneto del poeta y dramaturgo español Félix Lope de Vega y Carpio:

Conjúrote, demonio culterano,
que salgas deste mozo miserable
que apenas sabe hablar, ¡caso notable!
y ya presume de Anfïón tebano.

Por la lira de Apolo soberano
te conjuro, cultero inexorable,
que le des libertad para que hable
en su nativo idioma castellano.

–¿Por qué me torques bárbara tan mente?
¿Qué cultiborra y brindalín tabaco
caractiquizan toda intonsa frente?

Habla cristiano, perro. –Soy polaco.
–Tenedle, que se va. –No me ates, tente,
suéltame. –Aquí de Apolo. –Aquí de Baco. (2)

El soneto de Lope es indudablemente conceptista y su humorismo es notorio en la crítica exhaustiva a la tendencia culterana que disfraza o reviste exacerbadamente a la lengua. Es posible apreciar, sin embargo, algunas características de predominio culterano como las alusiones mitológicas –Anfión, Apolo, Baco–, situación paradójica. La creación de términos (neologismos) en el primer terceto muestra una burlesca complejidad de la intención culterana. Por otra parte, la diéresis en el vocablo “Anfïón” constata el frecuente hiato en la versificación del siglo de oro.

Ahora el soneto "A un hombre de gran nariz" de Francisco de Quevedo y Villegas:

Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una alquitara medio viva,
érase un peje espada mal barbado;

era un reloj de sol mal encarado,
érase un elefante boca arriba,
érase una nariz sayón y escriba,
un Ovidio Nasón mal narigado.

Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egito,
las doce tribus de narices era;

érase un naricísimo infinito,
frisón archinariz, caratulera,
sabañón garrafal, morado y frito. (3)

Uno de los elementos característicos de la época es la exageración. Y esta exageración es posible apreciarla en la ornamentación excesiva de la arquitectura, por ejemplo. El poema de Quevedo está ornamentado con palabras selectas y rebuscadas, inventadas a manera de neologismos –narigado, naricísimo, archinariz–, y es, en síntesis, exagerado al describir el descomunal tamaño de una nariz: una pirámide de Egi(p)to. Otros recursos, como el hipérbaton, están presentes en el poema: Érase un hombre a una nariz pegado que, de acuerdo a la sintaxis, sería érase un hombre pegado a una nariz.

Resulta interesante incursionar en la obra de la escritora mexicana Sor Juana Inés de la Cruz porque en ella se conjugan armónicamente ambas tendencias barrocas. Veamos el soneto 159-163, II:

Aunque eres, Teresilla, tan muchacha,
le das quehacer al pobre de Camacho,
porque dará tu disimulo un chacho
a aquél que se pintare más sin tacha.

De los empleos que tu amor despacha
anda el triste cargado como un macho,
y tiene tan crecido ya el penacho
que ya no puede entrar si no se agacha.

Estás a hacerle burlas ya tan ducha,
y a salir de ellas bien estás tan hecha,
que de lo que tu vientre desembucha

sabes darle a entender, cuando sospecha,
que has hecho, por hacer su hacienda mucha,
de ajena siembra, suya la cosecha. (4)

El humorismo está manifiesto en la ingeniosa situación de la burla. La rima es otro elemento que contribuye en el ingenio, ya que fue dictado para que se hiciera como tal. En el último terceto es posible apreciar la complejidad de la sintaxis de la mano con el ingenio, características conjugadas de las dos tendencias barrocas: sintaxis (culteranismo) e ingenio (conceptismo). La metáfora es utilizada por la monja cuando dice: y tiene tan crecido ya el penacho, en donde utiliza un elemento imaginario (el penacho) para designar al elemento real (el orgullo).

Existen muchos otros poemas de este carácter, no sólo en su presentación formal de soneto sino en letrillas, romances, décimas, entre otras estrofas. El humorismo ha sido siempre un aspecto importante en la literatura, pero en España esto fue una guerra cotidiana entre intelectuales durante los siglos XV y XVI. Cada uno de estos sonetos podría convertirse en paradigma, “desarmarse” íntegramente para la identificación de elementos. Pero la poesía es espléndido bocado que se digiere sin hurgar los elementos que lo conforman. Sin embargo, es bueno poseer una idea sobre lo que existe más allá del bocado por si alguna bendita vez intentamos entrar a la cocina.


(1) Díaz–Plaja, Guillermo, et al. Historia de la literatura…, pág. 115.

(2) Lope de Vega, Félix. Lírica, pág. 329.

(3) Quevedo y Villegas, Francisco de. Poemas escogidos, pág. 103.

(4) De la Cruz, Sor Juana Inés. Obras Completas Tomo I Lírica Personal, pág. 285.



Bibliografía
Álvarez, María Edmée. Literatura mexicana e hispanoamericana. Editorial Porrúa, S.A. México, 1992.

De la Cruz, Sor Juana Inés. Obras Completas Tomo I Lírica Personal. Fondo de Cultura Económica. México, 1988.

Díaz Plaja, Guillermo y Francisco Monterde. Historia de la literatura española e historia de la literatura mexicana. Editorial Porrúa, S.A. México, 1984.

Enciclopedia Autodidacta Siglo XXI. Literatura. Ediciones Euroméxico, S.A. de C.V. España, 1998.

Guillón Barrett, Yvonne. Versificación española. Compañía General de Ediciones. México, 1976.

Lope de Vega, Félix. Lírica. Editorial Castalia, S. A. España, 2001.

Quevedo y Villegas, Francisco de. Poemas escogidos. Ediciones Prisma, S.A. México, 1989.

6 comentarios:

  1. Excelente disertación, hoy aprendí más sobre sonetos satíricos de una manera gráfica, clara y sencilla... gracias profesor

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  2. Puedes ayudarme a diferenciar entre figuras retóricas, recusos retóricos y recursos literarios? ¿acaso hay una diferencia? o sólo hay una relación, voy a agradecer mucho tu respuesta.

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  3. O recursos estilísticos. Son expresiones que se pueden utilizar indistintamente para hablar de maneras no convencionales en la lengua.

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  4. Gracias, pero todavía me queda la duda entre los otros dos.Necesito esas definiciones

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  5. hola necesito hacer un trabajo sobre este tema que me interesò pero no sé cómo abordar el tema, cual sería el eje, la hipótesis para la monografía, ¿me podría dar una idea?. Muchas gracias. Valeria

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  6. Hola Valeria:
    Si buscas hacer una monografía, reseña o análisis de textos, te recomiendo que leas este ensayo sobre el análisis literario. Tal vez lo puedas encontrar útil. Gracias por la visita:

    http://ramirorodriguez.blogspot.com/2008/02/juicio.html

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