domingo, 12 de julio de 2009

El abuelo


En la falda de la Sierra Madre
donde nace el río Guayalejo
el Abuelo observa el coloquio de campesinos
ebrios de música /
                            se denuncia al sol
se suelta sobre las lenguas de la tierra
dibuja el perímetro
de un espacio que se abre
                                          al mundo.

Los cuervos hienden
como flechas negras la claridad del aire
y las nubes se alimentan
de letras desnudas
                             en los árboles.

Un nogal se rejuvenece
con palabras tiradas sobre sus raíces
fertilizante abstracto
para su antigüedad
                             de casi tres siglos.

Sus brazos caen al suelo
como buscando equilibrio para alzarse
gigante de nueces
                      y no convertirse en polvo.

Sus ramas son bastones que sostienen
a los hombres viejos cuando pasean recuerdos
por las plazas
                       de pueblos solitarios.

Aparecerán un día
las flores que dan el fruto de temporada
con humedad de aguas guayalejas
de tierra fértil
                      de sol en la memoria.

Otros campesinos llegarán de tierras lejanas
para estremecerse / para alimentarse
de nueces que soltarán
                                   una recua de palabras.

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