viernes, 28 de agosto de 2009

Lunas



Mis cuarenta y tres lunas en agua pretérita
son epílogo simbólico de ciudades milenarias,
crestas inquietas sobre olas de piedra,
murmullos en la arena
                                 (partículas en el polvo).
Veo los hechos a través de ventanas dormidas.
Mis ojos encuentran el fondo de espejos
y yo duermo
                     en la memoria,
amanezco en ramajes de árboles centenarios,
tatuado el rostro con la sal luminosa del cosmos,
cerveza espumosa
                              de insectos en el aire.
Penetro esta casa blanca de relojes desnudos
para fundirme
                      en palabras de vidrio.

6 comentarios:

  1. http://www.youtube.com/watch?v=ILpnmEdpOHA

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  2. La luna, elemento omnipresente en la poesía, cobra gran significación en la obra de Sabines.

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  3. Estimado Poeta
    Si la luna,un constante en la vision particular del romanticismo y de la belleza,y tan socorrido elemento,pues cuando dices que escribire hoy?a la luna sabes que jamas sera en vano,pues lo disfrutaras al igual que esas noches en que estas a cielo abierto y tus pupilas hacen poesias con la luna...
    Hermosas imagenes nos regala en esta ocasion,y se le agradece
    Saludos desde Sabinas Hgo
    Paty A

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  4. La luna nos habla en todo momento, aun cuando se ausenta por las noche, habla de nosotros, ¿por qué no hablar de ella? Aquí las lunas son mis años.

    RR

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  5. ESTIMADO RAMIRO
    Asi supuse cuando lei su historia dado que nacio en esa fecha,memorable si incluyo en su nacimiento tal don para expresar la historia que vive en sus letras profundas,y sin embargo pienso la edad nos da sabiduria?nos regala madurez?es inherente a ello?no se,difiero de que la edad sea importante,pero si cronologicamente especial,pues el calendario me marca 37 y aun siento que no he vivido lo suficiente...
    Saludos desde Sabinas
    Paty A

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  6. Patricia:

    Nunca vivimos lo suficiente. La vida es el vaho que humedece la transparencia de los vidrios, la brevedad de un parpadeo, una gota de agua que cae en la sartén sobre la estufa.

    Treinta y siete amaneceres son muy pocos. Siempre hay cosas buenas que nos esperan con los brazos abiertos.

    Saludos.

    RR

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