sábado, 3 de octubre de 2009

Espiga de trigo


A Rosa Elva Paz Treviño

La mujer que muere un cuatro de octubre
es espiga de trigo destinada a los pájaros,
jardín de estatuas, llovizna clara en el otoño.

Es árbol de aguacate en el patio de su casa,
caligrafía de mi nombre en la piedra
Su aroma de almendras puebla la memoria
en chispazos luminosos de madreselvas.

La mujer que besa los labios de los ríos
se bebe el cielo inundado de vinos perpetuos,
se conmemora de viento, se agiganta,
desdibuja en el polvo sus pétalos de rosa
una tarde de memoria piadosa con los labios,
se consuma de dimensiones para tatuarse
de violines abstractos en altares de iglesias.

La mujer que muere un cuatro de octubre
extiende sus alas de mariposa monarca.
Ya son mil noventa y cinco noches sin rostro
en las intuiciones líquidas de la melancolía.

Sin embargo,
la contemplo en el viento,
la recuerdo cuando celebro el fruto de mayo
en el árbol enorme que ofrece su sombra.


De Ritual de la tierra (ALJA Ediciones, 2012)

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