domingo, 13 de diciembre de 2009

Guitarra y vino tinto



Esta noche me fragmento en la guitarra de Ottmar Liebert. Me hundo en un vaso de vino tinto, me celebro en el hecho de no ser un sordomudo, establezco una analogía entre mi cuerpo y el árbol moviéndose al compás del viento del norte. Pienso en las noches de guitarras en Ciudad Mante, en las noches de versos e imágenes en el puerto de Tampico.

¿Dónde se escombran los protagonistas del verso violento? ¿La imagen de la mujer detrás de las cortinas, con sus senos dibujados en la humedad? ¿Los peces exóticos de Teresa Múzquiz de Lacaille en el arte pictórico? ¿Las libélulas y demás insectos en la luminosidad de la especulación? ¿El vino tinto para acariciar las madrugadas de noviembre?

Las palomas vuelan hacia otros brazos que las alimentan por las tardes. Las ardillas aceptan las nueces de otros visitantes, ebrios de asombro. Los actos inolvidables suceden por razones lógicas. Por el momento escucho a Ottmar Liebert y soy náufrago en un vaso de vino tinto.


Video: Ramiro Rodríguez

No hay comentarios.:

Publicar un comentario