viernes, 24 de abril de 2009

Los Santos Días de la Poesía



(Video: Joaquín Peña Arana)

El 18 y 19 de abril tuve la oportunidad de asomarme a la belleza natural de Tamaulipas, de escuchar la monorritmia de los cuervos y la eufonía del cardenal, de llenarme los ojos con el verdor de la Sierra Madre y la humedad del río Guayalejo, de comer como bendito, de encontrarme con grandes amigos en un ambiente poético por obviedad. Fueron los Santos Días de la Poesía.

Celeste Alba Iris tuvo el memorable acierto de convocar a poetas de Tamaulipas y Nuevo León para apartarse del mundo y darse un chapuzón en las letras poéticas y ensayísticas de la literatura de hoy. Apartados, sí, ligeros de teléfono o Internet. La experiencia informativa, benéfica, placentera al escuchar el talento y la creatividad, tanto de gente con trayectoria en el arte literario como de gente joven, pero con propuestas estéticas muy interesantes.

Comento sobre algunos de los participantes que me llegan en este flujo de la conciencia:

Marisol Vera de Tampico, Tamaulipas, presentó su visión ensayística sobre la creación poética con un lenguaje ameno, cuidadoso, rico en expresividad, lleno de imágenes. Detrás se deja ver una lectora fervorosa, inteligente y devota del quehacer literario y la promoción de las letras.

Carlos Acosta, de Ciudad Mante, pintó el ambiente con palabras poéticas de intensidad y vocación. Pudimos tomar el papel de “mirones” en el espectáculo por algunos minutos, escuchar los cantos de “las marotas”, sus bailes de movimientos dispersos, ebrias de tanto alcohol en el cerebro, de tetas y nalgas enormes, todas alrededor de aquéllos que tuvimos el privilegio de escuchar al autor la noche del sábado 18 de abril.

Arturo Castillo Alva, de Tampico, leyó un texto poético de cien versos frente a la fogata, en la oscuridad de la noche. Los poetas, atentos a la voz del hombre, a su respiración, a su lectura pausada, todos receptivos, en silencio. No se escuchaba más que la voz del poeta, junto a los sonidos de los leños que cedían su materia ante las lenguas del fuego.

Alejandro Rosales Lugo, de Ciudad Victoria, dio su discurso ensayístico sobre lo virtual y lo concreto de la poesía. La poética de la imagen, el trazo, el color, la forma. la palabra y la imagen, una combinación singular para ver la poesía desde otro ángulo.

Mi reconocimiento público a Celeste Alba Iris por habernos reunido en la Ex Hacienda la Florida, Jaumave, Tamaulipas. Gracias al arte literario de Cynthia Rodríguez Leija, Ruth Martínez Meraz, Leticia Sandoval, Fernando Elizondo, Erica Izaguirre, Juan Miguel Pérez Gómez, Linda González, Alejandro Ramírez Estudillo, Joaquín Peña Arana, Nora Iliana Esparza Mandujano, Minerva Castillo, Lorena Hernández y Lizzete Álvarez.

miércoles, 8 de abril de 2009

Falacia


(Foto: Corredor en Biblioteca de Jiménez, Ramiro Rodríguez)

No son gemidos de amantes.
No es respiración femenina.
Son las cadenas del poema
entrando en la habitación vacía.



De Defragmentación poética (ITCA, 2007)