lunes, 25 de mayo de 2009

El Metateatro y el Proceso Creativo


El metateatro y el proceso creativo en Ida y Vuelta
de Mario Benedetti.


El metateatro y el proceso creativo.
Uno de los experimentos más interesantes dentro de la dramática contemporánea es el metateatro, recurso en donde el dramaturgo presenta teatro dentro del teatro. El escritor Mario Benedetti (Uruguay, 1920-2009) explora y define una amplia panorámica de este recurso dramático en la obra Ida y vuelta.

En esta obra aparecen diversos personajes. Entre ellos destaca el Autor, que es el protagonista y el eje principal en el desarrollo de los acontecimientos. El Autor es catalizador o agente catalítico, ya que a partir de él se va delineando el rumbo de la trama. Este personaje es el eslabón de mayor validez y fuerza pero es, a la vez, varios eslabones. Su intervención continua logra hilvanar y relacionar a los demás personajes y a los hechos entre sí.

El Autor es el creador de los demás personajes, es quien los gobierna, quien ejerce poder sobre ellos porque son fruto de su creatividad. Por lo tanto su relación con ellos es intrínseca e inseparable:

“Estos tipos a veces se olvidan de que es el Autor, y sólo el Autor, el que gobierna a sus personajes…” (pág. 94)

Mientras que el Autor cumple con sus parlamentos va dictaminando su preferencia o disgusto por algunos de los personajes que ha creado: su antipatía por Juan, su simpatía por Carlos y, en cierto modo, su empatía por María, la que sufre sin remedio tras la separación temporal entre ella y Juan, mientras él viaja por Europa.

Es necesario distinguir la estructura de las acotaciones de escena, las cuales son continuas y extensas, ya que Benedetti pretende elaborar una meticulosa descripción de los diversos ambientes que se van creando durante el transcurso de la obra.

En Ida y vuelta Benedetti no sólo recurre a una vindicación del teatro, sino que lo reivindica al crear un espacio donde castiga al teatro viciado y hueco que ha caído en estereotipos. En esta pieza dramática, Benedetti crea personajes comunes, nativos de la capital uruguaya, personajes que se mantienen distantes de lo extraordinario de los personajes homéricos. Además, el escritor teoriza sobre la dignidad como un recurso indispensable del teatro pero que sólo debe aparecer en el momento preciso:

“En el teatro, la dignidad queda siempre bien. Pero es un desperdicio que un personaje sufra un ataque de dignidad en mitad de la obra. La dignidad debe ser el efecto final, el broche de oro…” (pág. 74)

Con tendencia irónica, Benedetti define un teatro de la prepotencia a través de la voz del Autor, estableciendo un paralelo con uno de los recursos económicos más importantes de Uruguay (el petróleo) como una variante de interés para el teatro nacional, donde la idea puede ser arrebatada por otros dramaturgos extranjeros:

“El porvenir del teatro nacional está en el petróleo que están buscando. Si aparece, no faltará quien nos lo quite a prepotencia, y tendremos entonces un teatro de oprimidos, un teatro de la prepotencia.” (pág. 76)

Benedetti presenta una teorización sobre el efecto de la dramaturgia, efecto que contrapone a la teoría del dramaturgo irlandés George Bernard Shaw:

“Es un efecto contrario al de las obras de Bernard Shaw, donde uno piensa que siempre va a pasar lo mismo, y pasa lo contrario. En mi teoría personal, uno piensa que siempre va a pasar lo contrario y pasa siempre lo mismo. […] La sorpresa de la no–sorpresa.” (pág. 79)

Mario Benedetti desciende al inconsciente de los personajes. Afirma que la aparición del desánimo entre los personajes cuando éste no presenta un deslinde trágico, extraordinario por su impacto, es símbolo de mediocridad en el tratamiento de la obra; que el suicidio, por ejemplo, bien representa una situación teatral efectiva cuando aparece como catástasis de la trama:

“…en el teatro resulta contraproducente desanimarse. El desánimo es teatral cuando culmina en el suicidio, pero en los demás casos resulta un estorbo.” (pág. 90)

Por último, recurre a la crítica social cuando enuncia que los personajes nacionales carecen de características suficientes y necesarias para crear grandes obras de teatro, ya que la inseguridad del montevideano y su falta de confianza no le permite ser fuente efectiva para la creación de grandes personajes, que para lograr la creación de grandes obras se requieren grandes personajes y grandes temas:

“El personaje nacional no tiene coherencia. Primero quiere una cosa, después otra, ¡nunca se pone de acuerdo consigo mismo! […] lo montevideano no es teatral… de que para hacer grandes obras son necesarios grandes temas… y nuestros temas son chiquitos… como para soneto…” (pág. 122)

La reflexión sobre la composición teatral en Ida y vuelta es tal vez el aspecto de mayor interés y trascendencia literaria, ya que Mario Benedetti critica al teatro convencional y asimismo reivindica, desde su personal perspectiva, la teoría y técnica del teatro contemporáneo.



El agente catalizador.

El agente catalítico o catalizador es, desde el punto de vista teatral, el que permite el desarrollo de los hechos en una pieza dramática. En el caso objeto de análisis, el Autor es el agente catalítico, ya que mediante su constante intervención va determinando el rumbo de la trama:

“Pero no voy a explicarles mi teoría, por la sencilla razón de que las largas tiradas hacen mucho mal al teatro. En la escena tiene que pasar algo… Entonces vamos a ver qué pasa aquí (Hacia adentro.) ¡Telón de cine, por favor!” (pág. 68)

El Autor aparece en cada cambio de escena porque así lo determina él mismo, reflexiona sobre lo recién presenciado y lo que se presenciará a continuación, de tal modo que este personaje define la dirección de los acontecimientos.



La crítica sobre la realidad nacional.

En Ida y vuelta, Mario Benedetti no ignora la realidad social que vive el ciudadano uruguayo. El autor condena el ensimismamiento exacerbado de personas y la fuerte influencia que la cultura europea ejerce desde hace tiempo sobre los países del cono sur de América. La crítica a esa realidad nacional está presente en una serie de acontecimientos descritos durante el transcurso de la pieza teatral:

a) Crítica al montevideano que admira a Europa y aborrece lo autóctono en un afán de considerar lo extranjero –lo europeo, en realidad– como aquello digno de admirarse:

“Juan: […] La gente, los museos, los puertos, las ciudades. Dicen que hasta el cielo es diferente.
María: Sí, eso dicen.
Juan: Aquí somos demasiado sencillos.” (pág. 90)

b) Crítica al sistema de becas siempre con miras hacia Europa:

“… la concentración […] de todos los becarios debe hacerse en París. En París se encuentran tantos becarios uruguayos como ex–primeros ministros franceses.” (pág. 91)

c) Crítica a la burocracia:

“¿Quién no trabaja hoy en día? Algún empleado público, ya lo sé.” (pág. 66)

d) Crítica al teatro convencional, en afán de reivindicar al teatro contemporáneo:

“Pero no voy a explicarles mi teoría, por la sencilla razón de que las largas tiradas hacen mucho mal al teatro.” (pág. 68)

e) Crítica al patetismo amoroso de las radionovelas, donde el Autor coloca en la picota del escarnio la idea de un teatro neorromántico:

“Voz de hombre: ¡Margaret!
Voz de mujer: ¡Richard! ¿Tú aquí?
Hombre: Sí, Margaret, por última vez.
Mujer: ¡Nooo!
Hombre: Es preciso conformarnos, Margaret.” (pág. 95)

f) Crítica a la crítica, quienes juzgan positivamente a las influencias de grandes autores e ignoran posibles innovaciones:

“María está horriblemente sola. Bueno, ustedes habían entendido por sus propios medios este paralelismo, ¿verdad? Pero de todos modos conviene explicarlo un poco para los críticos.” (pág. 97)

g) Crítica al ridículo y absurdo conformismo ante lo inalcanzable que resulta lo europeo:

“… cuando fui a ver cómo pasaba la Reina. Claro, la Reina no se ve. La flecha señala dónde estoy yo. Durante una fracción de segundo conseguí ver al chofer de la Reina en un espacio comprendido entre el casco de un policía y la oreja de una gorda…” (pág. 101)

h) Crítica a las escenas amorosas caídas en el melodrama:

El Autor: (Conmovido, pasándose discretamente el pañuelo por los ojos.) ¡Adiós los dos!… Pobres muchachos… Me da una lástima…” (pág. 118)

La realidad uruguaya es una embarcación a punto de caer en naufragio por lo que Mario Benedetti critica las diversas actitudes con el objeto de despertar conciencia en el montevideano sobre su realidad y, con una intencionada subestimación de los recursos locales, reivindicar la singularidad y la grandeza de lo nacional.



El lenguaje, elemento esencial de la obra.

Mario Benedetti es uno de los poetas más representativos de la literatura hispanoamericana. Sin embargo, las manifestaciones poéticas no son el principal giro en los parlamentos de los diversos personajes de la obra. Desde luego, existen ciertas descripciones llenas de figuras literarias y recursos estilísticos que enriquecen el lenguaje utilizado. Esto no quiere decir que el lenguaje de Ida y vuelta sea de complejidad y ambigüedad extremas para el entendimiento de la trama, sino que la fuerza expresiva de las frases ingeniosas–más–que–poéticas (en especial en el protagonista) proporcionan a la obra la riqueza literaria y la singularidad de una excelente pieza teatral:

“Pero… hay que hacer antesalas, arrimarse al sol que más calienta…” (pág. 91)

Por otra parte, el dialecto uruguayo irrumpe en las voces de los personajes que intervienen en torno a Juan y María. Es fácil identificar el voseo y algunas expresiones coloquiales y vocablos graciosos(1) propios de Uruguay. Esta situación es notoria cuando en la obra dentro de la obra se llega a un receso, con el objeto de que el Autor defina con mayor exactitud a sus personajes. De manera inusitada, los personajes que han estado utilizando un lenguaje más sobrio durante su actuación recurren a diversas expresiones coloquiales en el dialecto uruguayo:

“Carlos: Oiga, don…
El Autor: ¿Qué, viejo?
Carlos: ¿Podemos ir un momento al café a tomar una cañita?
María: Cañita para usted. Para mí una gaseosa con ferné. […]
Juan: Pero, ché, no se haga odiar. Es un momentito nomás.” (pág. 93)

Aunque algunos críticos malintencionados pudieran considerarla una obra regionalista por la temática abordada y el lenguaje utilizado, Ida y vuelta es una obra universal porque la realidad uruguaya es semejante a la realidad por la que atraviesan muchos otros países de Hispanoamérica y del mundo.


Bibliografía
Benedetti, Mario. Ida y vuelta.

(1) Morfológicamente graciosos para la población hispanoamericana que desconoce el dialecto uruguayo, también empleado en la Argentina.

Imagen: caio.uy.over-blog.com

sábado, 16 de mayo de 2009

Yo Soy Yo



Yo no soy la palabra
no soy la voz ni el fuego
no soy el mar
ni sus lenguas de sal
yo soy yo
y no otro.



Imagen: freepik.com

miércoles, 13 de mayo de 2009

Presentación Oficial de Letras en el Estuario


(Gaviota en la isla. Imagen: Ramiro Rodríguez)


El Instituto Matamorense para la Cultura y las Artes
y el Consejo Ciudadano de Cultura de Matamoros

Invitan

A la presentación oficial del libro
Letras en el estuario Antología de Poesía y narrativa
del escritor y compilador Ramiro Rodríguez.

El evento se realizará el viernes 22 de mayo
en la Sala María del Pilar del Museo Casamata
en H. Matamoros, Tamaulipas,
en punto de las ocho de la noche.


Escritores confirmados para lectura:

Alejandro Rosales Lugo, Conchita Hinojosa,
Juan Antonio González Cantú, Lidia Díaz,
Raquel Rodríguez Brayda, Antonio Quintero,
Ramiro Rodríguez.

martes, 5 de mayo de 2009