sábado, 29 de agosto de 2009

Presentación Letras en el Estuario


Ramiro Rodríguez, Juan Antonio González-Cantú, Alejandro Rosales Lugo, Antonio Quintero.
Lidia Díaz, Elba Macluf Lajud, Conchita Hinojosa, Raquel Rodríguez Brayda.


El pasado 22 de mayo, 2009, se realizó la presentación de la antología literaria Letras en el estuario (2009) de Ramiro Rodríguez, coordinador general del Congreso Binacional "Letras en el estuario", en la Sala María del Pilar del Museo Casamata. Mientras que Rodríguez, Rosales, Quintero, Díaz, Hinojosa y Rodríguez Brayda leyeron poesía, González-Cantú leyó cuento. En la fotografía aparecen los escritores anteriormente mencionados, incluidos en el libro, acompañados por la Directora de IMACULTA, Sra. Elba Macluf Lajud.

viernes, 28 de agosto de 2009

Lunas



Mis cuarenta y tres lunas en agua pretérita
son epílogo simbólico de ciudades milenarias,
crestas inquietas sobre olas de piedra,
murmullos en la arena
                                 (partículas en el polvo).
Veo los hechos a través de ventanas dormidas.
Mis ojos encuentran el fondo de espejos
y yo duermo
                     en la memoria,
amanezco en ramajes de árboles centenarios,
tatuado el rostro con la sal luminosa del cosmos,
cerveza espumosa
                              de insectos en el aire.
Penetro esta casa blanca de relojes desnudos
para fundirme
                      en palabras de vidrio.

sábado, 22 de agosto de 2009

¿Y Si...?


¿Y si el miedo me sofoca?
¿Y si el vértigo me aterra?
¿Y si renazco en la guerra
donde mucha fe es tan poca?
¿Si ella fuera quien provoca
la inmersión a mi condena?
¿Si celda fuera? ¿O cadena?
¿Y si penumbra ella fuera?
¿Y si al tenerla tuviera
que amar lo que no se ama?
¿Y si fuera voz que llama
a que, aun muerto, muriera?

De Claustros vedados al penitente (E. A., 2000)

lunes, 10 de agosto de 2009

Rosario Castellanos


Rosario Castellanos (25 de mayo, 1925 - 7 de agosto, 1974.)
En el XXXV aniversario de su viaje.

martes, 4 de agosto de 2009

Me entiendes, Méndez...



Me entiendes Méndez o te explico Federico. A veces las celebraciones no salen como se planean, aunque eches la casa por la ventana, incluyendo a los habitantes. Nunca falta el revoltoso, hundido en el placer alcohólico de las copas, haciendo circo maroma y teatro frente a los invitados, algunos con el miedo en el rostro; otros, con el placer morboso de los momentos distintos, fuera de los rumbos cotidianos. Que si la comida no es lo que venía en la imagen que presentaba el menú, es una burla, un fraude, un fiasco. Que si la música falla a media celebración y el abuelo, ya medio compadre birongas, les recuerda la progenitora a los músicos, en medio de su pena y su vergüenza ante la multitud. Así son las cosas a veces, me entiendes Méndez.

Este fin de semana fui a una celebración de familia, con la confianza de que sería una ocasión inolvidable. Y fue inolvidable. Me gustó la iglesia, la misa en un español italianizado, el mural religioso, impresionante. Desde luego, estar con la familia, estar, aunque sin poder entablar una conversación clara a causa de la manifestación de los instrumentos. Pero la cena, caray, la cena, triste, jodida, como para cometer suicidio frente a los ojos llenos de asombro de los cocineros. La barra libre fue una broma, de esas sorpresas donde no sabes si ponerte a reír o a llorar. Las primas y la tía por allá y nosotros por acá, separados por una distancia física enorme, como si existiera un viejo pleito de familia. Pero bueno, no éramos los anfitriones.

No siempre las fiestas son sinónimo de diversión, me entiendes Méndez o te explico Federico.


Imagen: Iglesia de la Asunción en Houston, Ramiro Rodríguez.