domingo, 26 de diciembre de 2010

La Pinta y la Loba

Por lo general no me gustan los perros. Pero hoy amanecí recordando a las dos únicas mascotas que pasaron por mi infancia y adolescencia. La más antigua era una perra pointer que tuve a mis siete años. Se llamaba Pinta, un animalito muy noble y obediente, negra casi en su totalidad con tenues manchas blancas. Jaspeada, diría mi hermana. La había traído mi hermano Luis de Houston y la dejó en casa de mis padres, recién llegados a Matamoros. Durante su estancia con nosotros tuvo unas tres camadas. Recuerdo que una ocasión preparó su espacio para recibir a los críos en el patio, debajo de la mesa de lavar que utilizaba mi madre. Desde luego los cachorros eran mestizos, pero la mayoría de ellos tenían la apariencia del pointer. Mi padre los regaló todos. Decía que con la Pinta era suficiente. La verdad es que a él, como a mí ahora de adulto, no le gustaban los perros.

Mi padre se la llevaba al rancho que tenía rumbo a la carretera a la playa, en la entrada que estaba antes del Tecnológico de Matamoros. En los años setenta aquella región de la ciudad estaba deshabitada, con uno que otro ejido, como el Lucio Blanco frente a aquella universidad. La entrada al rancho estaba a cien metros antes de la entrada a este ejido. Se doblaba a la derecha y se conducía por unos cinco kilómetros para llegar al rancho de mi padre. Pasábamos el primer ranchito, abandonado la mayor parte del tiempo. Luego, el segundo, de Gil, un amigo de mi padre. Después el tercer rancho, el de papá. Ahí se quedaba la Pinta porque a mi padre no le gustaba tenerla en casa. La dejaba amarrada con algún lazo grueso que la perra se encargaba de morder hasta desatarse. Ahí aprendí que los animalitos tienen buena memoria y sentido de orientación. La Pinta regresaba a casa esa misma tarde o durante la noche, después de recorrer el camino de regreso a la carretera y luego a la ciudad: un recorrido aproximado de quince a veinte kilómetros. Papá se enojaba mucho con la perra y la castigaba. Esos actos eran de desobediencia, según él. Pero yo pensaba que la perra deseaba nuestra compañía y no la soledad del rancho. A la Pinta se la llevó mi hermano Luis a Reynosa, donde con seguridad estaría mejor, libre de los golpes y el maltrato de papá. Muchos años después murió de vieja.

Otra perra que tuvimos fue una pastor alemán. Se llamaba Loba. Al igual que la Pinta, la Loba era noble y obediente, cariñosa con los dueños, pero brava para impedir el paso de gente extraña a la casa. En aquel tiempo yo ya estaba cursando la secundaria. A mi padre tampoco le llamaba mucho la atención, pero al menos a la Loba ya no se le maltrató. Había llegado de Houston. No recuerdo si la trajo Luis o mi hermano Luciano. En un principio el animal me era indiferente, pero llegué a quererla. La perra era muy simpática, así que se ganó el cariño de todos en la casa. También tuvo sus cachorros varias veces, mestizos al ser casi imposible conseguirle un novio de su raza. Vivió con nosotros por varios años, hasta que una ocasión salió de casa al encontrar el portón frontal abierto y ya no volvió. La buscamos durante varios días en los alrededores, pero nunca supimos si la robaron o murió bajo los neumáticos de algún auto implacable.

Los animales merecen respeto. Si vamos a darles cuidado, tiempo y atención, serán tan felices como nosotros al tenerlos.

lunes, 13 de diciembre de 2010

Rosas de Castilla


Si diciembre me dijera
la grandeza de los tiempos,
llegaría de rodillas
derramándome completo.
La siempre Virgen María,
Madre del Dios Verdadero,
santa estrella luminosa
descendió desde los cielos.
En matutino crepúsculo
se mostró frente a Juan Diego
en trayecto al catecismo,
en la cúspide del cerro.
La sobrehumana belleza
en su rostro fue el misterio.
Y dirigiéndose al indio
con un maternal acento,
con voz dulcísima dijo:
“Amadísimo Juan Diego,
el más noble de mis hijos,
yo soy tu Madre del cielo,
escucha bien lo que digo:
deseo se erija un templo
para brindarles auxilio
a los hombres de este pueblo,
mi defensa a quien la invoque
con la confianza del ciego”.
“Señora mía”, le dijo,
“soy tu más humilde siervo,
¿qué deseas que realice
para ofrendarte consuelo?”
Respondió la hermosa Virgen
al fiel hombre conmoviendo:
“Ve donde el Señor Obispo,
explícale que yo quiero
una casa entre los hombres
en este espacio del cerro”.
Y anduvo el indio al palacio
para anunciar el misterio
a Don Fray Juan de Zumárraga,
franciscano en ministerio:
“Te oiré despacio otro día”,
le dijo con temple incrédulo
y regresó a sus labores
desoyendo el llamamiento.
Juan Diego volvió muy triste
con su mensaje deshecho,
y al volver hacia la cima
del ya mencionado cerro,
le dijo a nuestra Señora
que lo esperaba en silencio:
“Mi Niña, Madre Santísima,
tu anunciado mandamiento
fue expuesto al Señor Obispo,
y en lo que refiere al templo
invención mía supuso,
ficción pueril de mi ingenio”.
Pero Ella insistió en dulzura
que volviera al mandamiento,
que regresara ante el hombre
con insistencia y empeño.
Cuando el Obispo escuchara
la insistencia de Juan Diego,
le pidió un milagro limpio
de aquel memorable evento.
Y Juan Diego, entristecido,
por el infructuoso intento,
del Tepeyac ahuyentándose,
negó a la Reina del Cielo.
Pero no logró el propósito.
Se le apareció de nuevo
la imagen noble y santísima
de la Madre de los pueblos:
“¿Acaso no estoy aquí
que soy tu Madre, mi Diego?
Escucha bien lo que digo,
mi querido mensajero:
hallarás flores distintas
en la cúspide del cerro;
ve a cortarlas con cuidado
y tráelas, mi pequeño”.
Frescas rosas de Castilla
puso en su ayate Juan Diego
y frente a la Virgen Morena
regresó con desconcierto:
“Llevarás hoy esta prueba
para edificar mi templo
y no despliegues tu manta
hasta que halles al incrédulo”.
Juan Diego inició su marcha
con las rosas en el pecho,
y al llegar ante el Obispo
quien lo miraba en silencio,
soltó extremos del ayate:
rosas varias se esparcieron,
alfombrándose la tierra
y aromándose los vientos.
Perdura en la blanca manta
la imagen que conocemos
y en el Templo Guadalupe
se conmueve todo el pueblo.

De Rosas de Castilla, Romances basados en el Nicán Mopohua. 
(2006, Parroquia de Guadalupe, Valle Hermoso, Tamaulipas.)

Imagen: catolicidad-catolicidad.blogspot.com

lunes, 29 de noviembre de 2010

Gaviotas en Playa Bagdad


Cuando comento que la playa es mejor en el invierno, la gente me mira como tratando de recapitular mis palabras, de darse cuenta si escucharon bien o si sólo quise pasarme de listo con mi comentario. Desde luego, no hablo de bañarme en pleno viento del norte. Me gusta caminar por la orilla, bien abrigado, con una taza de café. En el invierno, playa Bagdad está sola. Y en esa soledad la playa toma otra dimensión. Esta práctica se ha extendido ya por varios años, desde que descubrí que la soledad también nos beneficia de vez en cuando. A mi hermana Leticia y a mi sobrina Alejandra también les gusta la playa en el invierno. A Gloria, a mis muchachos.


Este video fue tomado hace un par de años, durante una de esas caminatas que se antojan en el invierno. Es un espectáculo extraordinario ver a las gaviotas y los pelícanos revoloteando, tratando de conseguir el alimento, llenando de sonidos el ambiente y los túneles del oído. Me gusta playa Bagdad, más que la Isla del Padre, u otras playas. Es la playa de mi niñez. 

viernes, 19 de noviembre de 2010

La respuesta



Hoy es una de esas veces, de ésas en que uno se asoma al espejo y espera encontrar imágenes del pasado, precisas y brillantes. Cuando me miro en el espejo convergen los rostros de aquellas personas que me han dejado su huella permanente en el rostro, en el núcleo de los ojos, en las llanuras de la frente. El egoísmo me contempla con sus ojos desnudos. Quisiera ser el creador único de lo que me circunda, el pintor ingenioso de lo que me conviene y lo que me place. Muchas personas han entrado en mi vida y me han llenado de puntos extraordinarios, de tintes diversos y de palabras como tatuajes. Algunas permanecen cerca, muy cerca. Otras navegan lejos, en los mares impíos de la distancia. Pero nunca en la desmemoria, jamás en el olvido. Afortunadamente tú permaneces cerca, tan cerca que la ciudad pareciera no tenerte. Lo digo porque al abrir un libro me susurras, me lees con tu voz suave, pausada. Esa conexión no termina. Me guardas en tu memoria como si yo fuera un objeto de valor incalculable. Me emparientas con el otoño y me haces un acontecimiento cíclico. Todos aspiramos a ser inolvidables. Gracias por recordármelo.

Imagen: fourheartsgallery.blogspot.com

lunes, 8 de noviembre de 2010

La contradicción inefable


(Anécdota de Santo Tomás de Aquino)

Un día Tomás de Aquino
caminaba por la arena,
miraba las lenguas líquidas
con sus palabras dispersas.
En contradicción inmerso
navegaba su conciencia,
se empeñaba en el misterio
que a tantos enmudeciera
y se hacía la pregunta
al fondo de sus creencias:

“¿Cómo es que las tres personas
sólo una persona sean?
¡Oh, cuántas interrogantes
se encienden en mi cabeza!
¡Cuánta oscuridad desborda
de explicación y materia!
¿Es tan inmundo el cerebro
que desencuentro respuesta?
Padre, Hijo, Espíritu Santo…
¿Cómo es que una noción sean?”

Se interrumpió su monólogo
por un pequeño en su senda;
sus brazos y piernas, pájaros
desde el agua hacia la arena.
Se impuso a la interrogante
que reclamaba respuesta
y ante el impulso del niño
para seguir la carrera,
el hombre que lo observaba
trazó en su rostro molestia.

Vio que el infante llevaba
un recipiente en la diestra
y, corriendo sin cansancio,
le robaba al mar su esencia
para vaciarla en un hoyo
que construyera en la arena.
Y Santo Tomás de Aquino,
con su enojo y su extrañeza,
le interrumpió su inquietud,
le preguntó en impaciencia:

¿Cuánto te desbocas, necio,
de aquí hacia allá en tu demencia,
un recipiente entre manos
y sin descanso en tu empresa?
Continuó el niño sus pasos
con más ahínco y más fuerza
y en el candor de su esfuerzo
le ofreció como respuesta:
¡Pretendo vaciar las aguas
en esta zanja de arena!

El hombre, lleno de asombro,
mofándose en la incongruencia
de las palabras del niño,
le entabló una reprimenda:
¿Cómo quieres, niño absurdo,
vaciar las aguas completas
dentro de ese hoyo inconcluso
que tú cavaste en la arena?
¿No ves que el mar es inmenso
y esa zanja es tan pequeña?

Sin escucharle el regaño,
sin verle al rostro siquiera,
el niño, sin detenerse,
le dijo al hombre en la senda:
Y dígame usted, señor,
que conoce las respuestas,
¿cómo es que busca vaciar
la blanca Magnificencia
de la Trinidad Santísima
adentro de su cabeza?

De Moros en la costa (Obra selecta 1992-2002) (ALJA, 2012)

Imagen: moonmentum.com

martes, 2 de noviembre de 2010

Tierra de sed perpetua (ALJA, 2009)



Tierra de sed perpetua (ALJA, 2009) es una colección de veinticinco textos poéticos sobre el ambiente físico, la naturaleza, la gente, las costumbres y la sociología de Minas de Barroterán, Coahuila. No es un texto histórico, sino una manifestación lírica desde una perspectiva personal del autor. El libro fue presentado el 1 de octubre, 2010, en la Universidad Tecnológica de Matamoros.

sábado, 30 de octubre de 2010

Espejismo


(Imagen: "La esfinge en Norman", Ramiro Rodríguez)

Si agradarte yo pudiera
con orgullo me muriera.

Si anidaras en mis ojos
bienvinieran los despojos.

Si, sonriendo, me sonrieras
sin saberlo lo supieras.

Si me hablaras al oído
bendijera lo perdido.

Si pudiera dibujarte
te llamara por llamarte.

Mas el viento ya no es viento
y se atrofia el pensamiento.

De Moros en la costa (Obra selecta 1992-2002) (ALJA, 2012)

viernes, 15 de octubre de 2010

El promotor cultural, puente entre el artista y el pueblo


Un pueblo con manifestaciones culturales es un pueblo sensible a la problemática social de los tiempos. El promotor cultural es un puente sólido que lucha de manera continua para facilitar el acceso del pueblo a sus propias raíces —representadas en la figura del artista—, el encuentro con su identidad, con aquello que somos y que frecuentemente se olvida, ante el materialismo económico de las naciones y la globalización. El promotor busca las herramientas adecuadas que le permitan crear el espacio propicio para el desarrollo humano desde un aspecto más humano.

Como promotor cultural en el campo de la literatura, encuentro la necesidad de apoyar a los jóvenes valores de nuestra ciudad, aquéllos que están destinados a hablar a través de la pluma, a dejar constancia por escrito sobre la realidad que nos circunda. También me encuentro con artistas de destacada trayectoria, aquéllos que han puesto en alto el nombre de Matamoros a nivel estatal y nacional. Pero siempre hay algo más que hacer por más personas. Con la excepción de los últimos dos años, los escritores hemos financiado nuestros propios proyectos. Digo con la excepción en los últimos dos años, porque finalmente el municipio reconoció a personas con verdadera vocación en la tarea de la escritura. Señal de que las cosas van con buen rumbo. Ojalá que no se apague el interés por la promoción del arte y la cultura. Falta tanto por hacer.

Los proyectos de actividades culturales en general se realizan con falta de recursos, lo cual debilita la creación y difusión del producto artístico. Para ello, es necesario apoyar a los promotores culturales con programas, planes, becas, en otras palabras: recursos que les permitan planear, organizar y difundir el producto artístico que enaltece al municipio y, por lo tanto, a aquél que apoya estas acciones. Es cierto que el arte no es un producto que fortalece la economía del propio artista, que no les deja grandes ganancias ni a los promotores ni al municipio. La cultura no es un negocio generador de divisas: es proyecto de engrandecimiento humano, proyecto que desarrolla la sensibilidad y la calidez humanas, proyecto de inversión que se verá reflejado en la calidad moral de las personas, quienes hablarán de lo que se hizo a favor de la conciencia.

Amigos, los invito a que pensemos en lo siguiente:

• Si debemos continuar como vamos en el plano de la promoción cultural como una manera de tirar el recurso.

• Si debemos continuar con el apoyo limitado que se le ha dado hasta ahora a la expresión cultural y artística.

• Si debemos ver la promoción cultural como una ventana donde las generaciones futuras verán el trabajo y el apoyo, el interés y la inteligencia, la educación y la sensibilidad de aquéllos que estuvieron interesados en fortalecer el espíritu de las personas, dentro del clima mundial ante nuestros ojos.


Imagen: Jóvenes escritores de la Esc. Sec. General No. 1, Lic. y Gral. Juan José de la Garza, durante la presentación del poemario Primeros Labios 2010.

lunes, 11 de octubre de 2010

Insomnio



desde aquí
tu vientre de piedra dentro de la barca
navegamos en el insomnio
nos hundimos en el vino de las palabras
nos desdoblamos en el cuerpo
desde aquí en el aire

De Minitatuajes (ALJA, 2012)

Imagen: Gloria Rodríguez

sábado, 2 de octubre de 2010

La creación poética en "La Galería"



La creación poética. La perspectiva de un escritor. Cosmogonía de la palabra. Los cinco capítulos: ventanas, paladares, percepción del sonido, aromas, huellas dactilares. Elvia Ardalani dixit: "La poesía es la divinidad donde el yo poético intenta trascender el misterio". Octavio Paz dixit: "Óyeme como quien oye llover/ sin oírme, oyendo lo que digo/ con los ojos abiertos hacia adentro". Los diez mandamientos del poeta. Un viaje al centro de la experiencia literaria. Los tesoros escondidos de Playa Bagdad. No soy fotógrafo, pero me gusta la fotografía. Especulación sobre el poema y el poeta. La flor de Nochebuena en el patio de mi casa, con mi familia. La palabra y la no palabra. Los sentidos y el sinsentido. Los pelícanos blancos en el estero del puente Zaragoza, un febrero por la mañana, rumbo a Monterrey. Las personas y personajes que nos circundan. Las nubes al regreso de Houston, cuando murió tío René. La creación poética: rumbos y desencuentros. La buganvilla encerada, con flores dos veces al año, se inunda de aroma y de insectos. El silencio de la palabra. Las ruinas de antiguo Padilla: la iglesia, la escuela. El sonido del verso: ritmo y cadencia. La flor de nopal, cerca del Arroyo del Tigre.

El caos de los sentidos. El orden, el tráfico de las palabras. La charla y el vino tinto. Los invitados al ritual de la palabra. Los pintores y los fotógrafos. Fidel en su anonimato no premeditado. El olvido del poeta. Las anécdotas de Patricia. Las lágrimas de Ana. La memoria de Rosa Elva. Muchas vivencias para una sola hora.

martes, 21 de septiembre de 2010

Encuentro de Escritores en UTSA


El escritor es el artesano de la palabra. Modela la figura del texto. Crea y recrea espacios dotándolos con los detalles de su inventiva personal. El escritor también deja constancia infiel e inexacta de los eventos. La historia es harina de otro costal.

El pasado fin de semana, durante los días 17 y 18 de septiembre, días de lluvia y de paseos por el River Walk de San Antonio, noches de España en bares con cantantes y bailarinas de flamenco —exóticas, pero no tan exóticas—, los escritores de Tamaulipas y el Valle del sur de Texas que acudimos al llamado de Alfredo Ávalos y Santiago Daydí-Tolson tuvimos un encuentro con las letras de San Antonio. Desde luego, no hablo de todas las letras en esa región. Pero sí de las de la Sociedad de Escritores Latino/Hispanos de San Antonio. Con el regocijo que nos otorga la amistad, salimos hacia San Antonio Carlos Acosta, Alejandro Rosales, Juan Antonio González, Conchita Hinojosa y Teresa Loera, la madrugada del viernes 17 de septiembre. El café viajó con nosotros, así como la música de los Cadetes de Linares, Shakira y Paquita la del Barrio. Hasta cantantes fuimos por momentos.

En San Antonio nos reunimos con Marcos Rodríguez Leija, Julie Corpus y Javier Villarreal. Pagamos cuatro dólares con cincuenta centavos ese día por utilizar el espacio en el estacionamiento de UTSA, cosa curiosa. Ahí nos reunimos con los dos anfitriones anteriormente mencionados, así como con María Gabriela Madrid, Rebeca Gómez Galindo, Alexandra Botto, Becky Pinet —la maestra de ceremonias—, Lupe M. González, André Csihas, Juan Manuel Pérez, Daniel Weinfield, Ezra Nahmad, Bertha L. Jacobson, entre otros. La lectura fluyó durante un par de horas y media.

La convivencia posterior fue muy singular, interesante y espléndida. Gracias al don de anfitriones de Alfredo Ávalos, los asistentes pudimos compartir los alimentos, así como el vino tinto y las palabras. Una noche inolvidable.

El sábado 18 volvimos a pagar los consabidos cuatro dólares con cincuenta centavos por el espacio en el estacionamiento. Las lecturas continuaron, con la ausencia de algunos que habían leído la tarde anterior. Por las razones que sean, esta situación ocurre muchas veces en los encuentros de escritores. Ya leí, ya me voy.

Comimos en un restaurante después del evento.

Por la tarde esperábamos visitar El Álamo, pero la lluvia cundió por toda la ciudad. Después de colaborar con Alejandro para la formación del Ojo de Cíclope, fuimos entonces de compras a Barnes (gracias, querido Carlos) y a otros centros comerciales en el norte de la ciudad. Las cámaras fotográficas, a la orden del día. Alejandro, con su sueño y cansancio. Juan Antonio que ya tenía que irse. Carlos, con su nostalgia. Conchita y Tere, petrificadas ante el vocabulario estridente de Alejandro. Un servidor con hambre (por eso estoy como estoy). Alfredo tuvo que lidiar con nuestra indecisión para definir el lugar donde cenar. Los únicos que aguantaron estoicos como los héroes que nos dieron patria fueron Julie y Marcos. Aun así, fuimos a parar a un exquisito rincón de España: un restaurante-bar donde la música y el baile flamencos eran ejecutados magistralmente por mexicanos e hispanos de EE. UU. Un paseo por el centro de la ciudad, visita nocturna a El Álamo y al River Walk, un helado de nuez y de fresa. Una noche extraordinaria.

El domingo por la mañana el desayuno continental tan sencillo (cereal, pan, panqueques, jugo de naranja), disfrutado al máximo por la grata compañía. De regreso al Valle, ya mero llegábamos a Laredo por la carretera equivocada. En Robstown no pudimos resistirnos a las hamburguesas norteamericanas de un popular restaurante de comida rápida, de esas enormes que tienen queso y tocino. Ya esperamos con ansiedad al mes de septiembre 2011 para volver volver.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Cosmogonía en UTSA

El Departamento de Lenguas Modernas y Literatura de UTSA
en colaboración con la Sociedad de Escritores Latino/Hispanos de San Antonio
Presentan el libro

Cosmogonía de la palabra
de Ramiro Rodríguez

Dentro de las actividades del Segundo Encuentro de Escritores de la Frontera. 

Comentarios de Juan Antonio González.

Viernes 17 de septiembre, 2010. 6:00 p.m.
Buenavista Building Room 1.322
University of Texas at San Antonio
San Antonio, Texas.

lunes, 13 de septiembre de 2010

Lento amargo animal



Poema "Lento, amargo animal" del escritor chiapaneco Jaime Sabines, tomado del libro Horal (1950)

sábado, 11 de septiembre de 2010

Encuentro de Escritores de la Frontera


Segundo Encuentro de Escritores de la Frontera en San Antonio. Las letras regionales convergen en el corazón de Texas. Lecturas de creación ensayística, narrativa y poética, en voces ricas por diversas.

Organizado por el Departamento de Lenguas Modernas y Literaturas y la Sociedad de Escritores Latino/Hispanos de San Antonio, el encuentro se realizará los días 17 y 18 de septiembre, 2010, en UTSA Campus Downtown. Gracias al contacto con Alfredo Ávalos y Santiago Daydí-Tolson, narradores y ensayistas de esta ciudad, estaremos asistiendo algunos escritores de Tamaulipas y del Valle del Sur de Texas.

Carlos Acosta (Ciudad Mante), Teresa Loera Loera (Ciudad Mante), Alejandro Rosales Lugo (Ciudad Victoria), Ruth Martínez Meraz (Matamoros), Conchita Hinojosa (Matamoros), Marcos Rodríguez Leija (Nuevo Laredo), Juan Antonio González-Cantú (Brownsville), Julie Corpus (Weslaco), Javier Villarreal (Corpus Christi) y quien esto escribe, nos daremos cita en la ciudad sede para compartir con los escritores de San Antonio y otras ciudades.

En el 2008, algunos de nosotros tuvimos la oportunidad de estar en el Primer Encuentro y la experiencia fue muy buena. Además fue ocasión para construir los puentes de amistad perdurable que nos permite la creación literaria. Gracias a los organizadores por este intercambio, el cual será benéfico para todos los involucrados, los asistentes y las letras de la región.

domingo, 5 de septiembre de 2010

Sueños





Y noche a noche, la noche,

despierta en cuna la luna, 
buena fortuna es, fortuna,
y cada noche hay derroche.
Que bajo la luna, el coche,
encuentro en Gloria la gloria,
como la histeria en la historia
lo interminable termina,
noches que al sueño destina
la memorable memoria.

De Poemas a propósito (ALJA, 2012)

jueves, 2 de septiembre de 2010

Yo no festejo



Este septiembre no festejo ni mi cumpleaños. Hay tanto luto por morder que no quedan ganas de inundarme de festividades, de sentarme frente a los manteles largos ni de escuchar vítores huecos a la memoria de los héroes que nos dieron patria. Los doscientos años de libertad y de justicia los pospongo para otra ocasión, una donde el estado anímico sea más apropiado, más adecuado con el ambiente cívico y más acorde con la realidad que me circunda. Por lo pronto no festejo. ¿Qué puedo festejar si una sombra negra cubre los territorios de mi patria?

Al abrir los libros de historia encuentro que la historia es la misma. Ya lo dijo León Felipe: “¿Quién lee diez siglos en la historia y no la cierra/ al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha?”


Yo no festejo el Bicentenario, amigos, no en este momento ni en estas condiciones. Pareciera que el pesimismo tomara tintes permanentes de cinismo: el pecinismo. Pareciera que la amargura fuera el apellido que siguiera las seis letras de mi nombre. Me vería muy bien en pleno festejo, con fuegos artificiales, música y pendones tricolores ondeando al movimiento jubiloso de mi mano frente a los políticos que proclaman que no pasa nada, mientras las fuerzas armadas de mi país me tratan como si trajera una bomba en mi coche. ¡Cuánta abulia para festejar, sin percatarme de la situación de otros que lloran las ausencias anticipadas de sus deudos!

Creo que debería escuchar menos a los malos periodistas de la radio en mi ciudad, desdibujar los rostros de López Dóriga y de Loret de Mola, y aun el de Lolita, con sus ojos clarísimos de mujer hermosa. Las malas noticias son el polvo que cubre la pantalla de mi televisor, la escarcha que se estampa en las ventanas de mi casa en plena canícula.

Yo no festejo el Bicentenario, señores. La vergüenza que deben estar sintiendo los restos mortales de Hidalgo, Morelos y Ortiz de Domínguez. Me mantengo al margen de las celebraciones cívicas por desánimo, flojera o amargura. Da lo mismo. A mi país lo sacude un fenómeno telúrico peor al de Haití o de Chile, huellas terribles en las páginas de la historia y en la memoria de los ciudadanos.

Este septiembre no festejo ni mi cumpleaños.

Imagen: noticias.terra.es

domingo, 22 de agosto de 2010

Un viejo excepcional



Por qué Mario Benedetti, me preguntan algunas personas al saber que el grupo de escritores al que pertenezco recuerda con frecuencia en sus sesiones al escritor uruguayo. Mario fue un viejo excepcional que tuvo la puntería para llegar al corazón de las multitudes, la habilidad para tatuarse en la memoria de aquéllos que lo escucharon o lo leyeron. Su poesía es simple y su narrativa, ordinaria, insisten con aquella insistencia que es más bien un reproche. Nuestra vida toda es simple. Nuestra existencia, ordinaria. La buena literatura no tiene que estar colmada de palabras sonoras, vocablos que nos hagan tener al alcance un diccionario por aquello de las dudas. “Tengo una soledad/ tan concurrida/ tan llena de nostalgias/ y de rostros de vos/ de adioses hace tiempo/ y besos bienvenidos/ de primeras de cambio/ y de último vagón” (1), dice el poeta. Cada vez que leo estos versos, cuando los escucho en voz de alguien más, no dejo de conmoverme.

La crítica es severa con un hombre que pudo tocar a muchos seres humanos con el poder de la palabra. La poesía no es sólo un conjunto de recursos literarios, giros estilísticos y palabras fuera de lo común. La poesía es emotividad, generador de energía en el cuerpo para vivir de una mejor manera, detonante para ejercer nuestra humanidad. Ahí la función social del intelectual que menciona Gabriel Zaid: “Los diccionarios suelen referir el sustantivo intelectual a ciertas capacidades, gustos o especialidades, omitiendo la referencia decisiva: el papel social” (2). El escritor es en realidad escritor cuando tiene la actitud de influir en las personas que le rodean; es decir, cuando tiene la firme misión de adquirir el papel social para llegar a las personas. ¿De qué sirve escribir poemas o cuentos, si preferimos mantenerlos ocultos dentro del baúl en nuestro armario?

Mario Benedetti se fue en 2009, pero queda para siempre como tatuaje en las páginas de la memoria.


Bibliografía:
Benedetti, Mario. El amor, las mujeres y la vidaAlfaguara. México, 1999. Pág. 45.
Zaid, Gabriel. Crítica del mundo cultural. El Colegio Nacional. México, 1999. Pág. 371.

domingo, 15 de agosto de 2010

El sueño dentro del sueño



El sueño es una burbuja sencilla en la que entramos para ser quienes no podemos ser en el mundo. Soñamos que impulsamos nuestro cuerpo para elevarnos en el aire, para gravitar como partículas minúsculas de polvo a merced del viento. Nos nacen alas enormes que nos permiten recorrer ciudades y campos, bajar a la tierra con ligereza para volver a impulsarnos hacia las alturas. Nos liberamos de nuestro propio peso, de nuestra propia materia. Nos parecemos a los pájaros que disfrutan el aire bajo sus alas. Nos transformamos, transfiguración múltiple que nos permite andar por caminos que nunca hemos andado, para hablar las palabras que nunca hemos dicho, para morir las muertes que nunca hemos muerto.

Otras veces resolvemos nuestros asuntos pendientes cuando nos hundimos en el sueño. Desde ahí vamos hasta el núcleo del problema: fragmentamos su estructura, analizamos sus componentes y armamos el objeto para que ejerza su mecanismo natural y deje de ser un asunto pendiente. Nos volvemos pequeños dioses que rigen un mundo dúctil, donde el movimiento toma otra dimensión de quietud y de silencio.

Soñamos a nuestros muertos. Los revivimos con el soplo de nuestro aliento, interactuamos con ellos como si la muerte fuera un proyecto obsoleto. Se llenan de vida las personas que son incorpóreas ahora, pero que fueron, como nosotros, espíritu y cuerpo. Hablamos con ellas como si fuera de este mundo su reino.

También soñamos que soñamos. Copulamos con el metasueño. Nos sorprendemos sobre nuestra cama, con los ojos cerrados, soñando las fórmulas matemáticas que no se han creado, las palabras que no se han pronunciado antes, los animales que nunca han existido sobre la tierra. Nos vemos en el sueño con un rostro completo al soñar con los espacios que se nos vedan en la vida ordinaria. Nos convertimos en un sueño dentro del sueño.

Al despertar, nos queda una agradable sensación de catarsis, de placidez, de completitud al saber que logramos aquello que parecía imposible.


Imagen: "Cactus", Ramiro Rodríguez

lunes, 9 de agosto de 2010

El espíritu de la época en Malena es un nombre de tango


Malena es un nombre de tango como testimonio generacional.

Al igual que muchas otras obras literarias posteriores al período dictatorial de Francisco Franco, Malena es un nombre de tango refleja, de manera clara y contundente, la situación social española que sobrevive a este lapso de inestabilidad de expresión, entre otros aspectos; un largo tiempo en que la censura es síntoma cotidiano. La novela de Almudena Grandes es una manera de desnudarse, de salir del hermético cascarón donde España permaneció oculta durante casi cuarenta años, un despertar desesperado en el presente donde el pueblo, en su imperativo afán de resurgir, lame las orlas del libertinaje al cual se le porta como estandarte para hacerse visible:

“vengan la República y el libertinaje” (1)

Con un narrador omnisciente en primera persona, la novela de la escritora nacida en Madrid en 1960, presenta un personaje singular, Malena, quien busca durante su infancia y adolescencia la conexión exacta con su identidad, posible proceder alegórico de la acción popular y paralela al pueblo español entero, ansioso por reencontrarse con sus raíces, perdidas décadas atrás. En esa búsqueda desesperada, el personaje principal va de la mano con un elemento colectivo de la España posterior al franquismo: la soledad, aspecto temático relevante, la cual es como sombra omnipresente que se desplaza conforme al movimiento humano.

La dualidad conductual es una característica humana presente y visible en la mayoría de los personajes, quienes presentan ante los demás, los contornos de un rostro que esconde otro de características más reales, más estremecedoras algunas veces, por lo cual los personajes recurren al escondrijo interno e individualista. Esta es una incuestionable manifestación de la soledad, una soledad que refleja el zeitgeist de la España estremecida por las reminiscencias de la dictadura.



La construcción lingüística: riqueza literaria y expresión coloquial.

La narrativa de Almudena Grandes —al menos en las novelas Te llamaré Viernes, Las edades de Lulú y Malena es un nombre de tango— es rica en poderosos contrastes entre un lenguaje literario que alcanza la expresión poética y el empleo de frases y vocablos que caen en la altisonancia o la vulgaridad.

En Malena es un nombre de tango, objeto de este análisis, destacan algunas imágenes de amplio ingenio en cuanto a su construcción, llenas de brillo y singularidad, de belleza artística y de elaboración estilística:

“arrojé los despojos de mi ofrenda a unos pies diminutos que pisaban la luna sin maltratarla” (2)

En esta imagen, Almudena Grandes cede a la protagonista el poder descriptivo del buen lenguaje para denotar el reflejo de la luna en una charca. Algunas imágenes cobran un inexplicable movimiento y despliegue onírico que hacen recordar la obra pictórica del artista español Salvador Dalí:

“como si el tiempo hubiera enloquecido y con él se hubieran descabalado las cosas” (3)

En esta personificación hiperbólica del tiempo se refleja la fugacidad de su paso por la tierra, lo efímero de su transcurso. Pero lo asombroso radica en el poder de los vocablos enloquecido y descabalado que trasmiten sensación de movimiento. El humorismo es una característica en la novela de Almudena Grandes, quien recurre a expresiones populares y dichos o refranes para la creación y recreación de imágenes:

“¡El día que te sacudan, darás bellotas!” (4)

En esta imagen, la narradora atribuye características arbóreas a Paulina a través de la voz de Mercedes, quienes conviven en cotidiana batalla campal de reproches crónicos y discusiones diversas, revestidas de humorismo.

Esta manifestación lingüística, sin duda alguna bella, contrasta con una serie de expresiones coloquiales que tal vez pudieran ser consideradas terribles explosiones de altisonancia, pero que al conjugarse con la riqueza literaria de la narración, parecen adoptar otra dimensión morfológica y significativa, inclusive agradable y humorística:

“Que sea roja yo, que no tengo donde caerme muerta, le chillé, pero tú…mamón más que mamón…” (5)

La rabia de Mercedes al entablar conversación —aun banal— con su coetánea Paulina, estalla en vocablos soeces que, en una señora de edad, adquieren otra tonalidad, digamos más humorística, la cual tal vez diferiría con notable acento en la voz de un personaje joven. La alusión histórica también se reviste de vocablos altisonantes, como en el siguiente caso:

“porque si ese pedazo de cabrón no hubiera empezado la guerra…” (6)

Desde luego, esta publicación es posterior a la muerte de Francisco Franco; y ahí la imperiosa necesidad de expresarse con libertad, utilizando los vocablos que tracen de manera concreta el trémulo sentimiento que desfoga la rabia contenida durante largos años, utilizando tales términos. En ocasiones, la altisonancia se conjuga con aspectos relativos a la política, pero al fundirse con la religión parecen cobrar una manifestación subliminal —a veces, no tan subliminal— de herejía:

“Pues que le tocaban mucho los cojones su hermana, Franco y el Papa de Roma” (7)

Este antitético contraste lingüístico, de riqueza literaria y expresión coloquial, fusionados para alcanzar unidad, logra despertar admiración por la creadora y simpatía por los personajes que pronuncian un discurso coloquial humorístico.


Malena quiere ser un niño.

En la protagonista de Malena es un nombre de tango es posible apreciar una desesperada búsqueda de identidad durante su niñez y adolescencia. En esa búsqueda, desde luego inocente dada su edad, desea su transformación en persona del sexo opuesto, ya que los hombres gozan de mayores privilegios y libertades concedidas por la tradición familiar:

“Durante mucho tiempo conservé la sensación de haber nacido por error” (8)

No sólo desea ser niño, sino que define como lamentable error su nacimiento. Esta situación surge al observar que su hermana melliza, Reina, recibe toda la atención por parte de sus padres, en especial de su madre, quien ve en Reina al ser que necesita mayor protección. Ya no desea jugar el “juego” de parecerse a su hermana, sino convertirse en niño al percibir los privilegios de su abuelo materno, su padre, sus tíos, quienes gozan de una libertad disímil a la de las mujeres de la familia.

“La solución no es convertirse en niño, y tú nunca te volverás un niño, por mucho que reces” (9)

Al confesar a su tía Magda su especial interés por convertirse al sexo opuesto, ésta le aconseja que la solución a su problemática no es la conversión a niño, ni aun con el místico favor de la Virgen María, ni la persistente imitación de la figura de su hermana melliza, sino que la solución es que debe ser ella misma, sin desear ser alguien que nunca podrá ser:

“De pequeña hasta le rezaba a la Virgen María para que, si no podía hacerme como mi hermana, me convirtiera por lo menos en un niño, porque creía que siendo un niño haría las cosas mejor”. (10)

No sólo a la tía Magda le confiesa su imposible deseo interno, sino también a Fernando, de quien se enamora. Al conocer el amor y sus interminables derivados como la pasión, el placer y el dolor, en Fernando, Malena le confiesa que ya no desea ser un niño, sino que desea ser la mujer que ella es, y se define como mujer distinta a las demás, con características propias que la singularizan. En este momento nace el encuentro con aquel ser reflejado en el espejo, el encuentro con su persona, con su sexualidad y con su sexo, el hallazgo de su identidad que la acompaña durante el resto de la novela.



Malena, el espíritu de la época.

Malena es un nombre de tango es un espejo donde se reflejan imágenes de un tiempo específico, contornos abundantes, figuras exactas, actos de un momento donde la libre expresión se retoma, después de haber permanecido a la sombra durante muchos años.


Bibliografía:

Grandes, Almudena. Malena es un nombre de tango. Tusquets Editores Colección Andanzas. España, 1994.
Grandes, Almudena. Las edades de Lulú. Fábula Tusquets Editores. España, 1989.
Grandes, Almudena. Te llamaré Viernes. Tusquets Editores Colección Andanzas. España, 1991.

_______________________________________
(1) Grandes, Almudena. Malena es un nombre de tango, pág. 124.
(2) Idem, pág. 124.
(3) Idem, pág. 72.
(4) Idem, pág. 117.
(5) Idem, pág. 112.
(6) Idem, pág. 110.
(7) Idem, pág. 111.
(8) Idem, pág. 83.
(9) Idem, pág. 81.
(10) Idem, pág. 199.


Foto de Almudena Grandes: trabalibros.com

domingo, 1 de agosto de 2010

Surrealismo



El sol fragmenta
el brillo de tus ojos
en la escollera.


De Minitatuajes (ALJA, 2012)

Imagen: "Escollera", Ramiro Rodríguez

lunes, 19 de julio de 2010

La melancolía hoy



Melancolía en tiempos de inundación y de violencia, en tiempos para sentarnos a llorar en las banquetas ensangrentadas del sueño, en tiempos de lanzarnos como piedras ligeras para rodar por las carreteras como una peregrinación que tiene una manda por cumplir. Fragmentamos nuestras palabras para asfixiar las lenguas de la reminiscencia, las heces de la soledad que gravitan en nuestros ojos, los temores que irrumpen en las puertas de nuestras habitaciones.

Nos implosionamos.

Callar es el estandarte del suplicio.

Hay actos de tristeza que permanecen detrás de nuestros pechos, lágrimas no vertidas que se estancan y que inundan los andamios de estatuas interiores. Pero a los pocos días de habernos creado una muralla para la contención de los cauces, aquellas lágrimas apestan el ambiente y nuestros rostros se vuelven adustos, pétreos, inamovibles.

Nos desconocemos al pasar uno al lado del otro.

Nos olvidamos del entorno.

En ese momento llega el relámpago que ilumina nuestro albedrío. Reconocemos nuestros labios cuando nos enfrentamos a todos los espejos, cuando nos asomamos por las ventanas para cerciorarnos que el día es un ciclo donde el sol muere para renacer al día siguiente, como si nunca hubiera muerto. Nos aceptamos con nuestras carencias y melancolías, con nuestros derechos y obligaciones, con nuestra inserción en la épica moderna.

Abrimos la puerta de la identidad.

A la melancolía se la recibe como a la abundancia y a la plenitud: aprendemos a lidiar con ella y a verla como el evento connatural que se desplaza a nuestro lado. Se la recibe con una sonrisa auténtica y amplísima, aunque a veces el contraste de los colores se despliegue en el lienzo de nuestros rostros.

Le abrimos nuestros brazos como a un miembro de familia. Nos hacemos a su vigilia.

jueves, 15 de julio de 2010

Colonia Modelo

Ya no queda mucho de lo que fuera el barrio de la Modelo en los años setenta. Sólo vestigios dispersos, sonidos que continúan con sus raíces en la memoria, imágenes indefinidas como pinturas surrealistas en el fondo de la conciencia. Conduzco mi automóvil por la intersección de las calles Luis Aguilar y Ocampo, a unos metros de la que fuera la casa de mis padres. Detengo el coche un momento. Las voces de esos años están ausentes. Otras voces de personas que jamás he visto se expanden y se contraen en el ambiente. Pienso en la fugacidad del tiempo.

Martina Hernández Palos trabajaba desde muy joven en la tienda de la mamá de Claudia “La Guayaba”. Estudiábamos en la Escuela Secundaria Juan José de la Garza, cerca del estero que está en el Parque Niños Héroes. No sé si aún le guste la música de Donna Summer, ya que cada vez que llegaba a la tienda por algún encargo, ella estaba escuchando Bad Girls, Hot Stuff o Sunset People. Tal vez a partir de ese tiempo me empezó a gustar la música norteamericana. Mi madre me preguntaba si Martina era mi novia, pero yo le contestaba que no, que no lo era, que sólo era compañera de la escuela secundaria. La verdad es que la quise mucho como amiga, pero nunca fue mi novia. Se enojaba conmigo por todo, era medio histérica ya a sus quince años. Discutimos no pocas ocasiones por asuntos que no recuerdo, hasta llegué a pensar que la exasperaba mi presencia.

Martín ya no vive en la vieja casona de su madre. Alguien me dijo que se había ido a los Estados Unidos buscando mejor vida. Me parece verlo con un gallo de pelea en sus manos. Le gustaba criarlos y los preparaba para enfrentarlos con las aves de fulanos que venían de otras colonias.

Ya no supe nada de Paco, el amigo que vivía frente a la tienda de doña Concha. Nos reuníamos frente a su casa para echarles piropos a las muchachas que pasaban por la calle. Él organizaba los partidos de béisbol que jugábamos contra otros muchachos que vivían cerca de la escuela primaria. Alguna vez me dijo que se iría de ilegal a Houston para trabajar en la construcción, pero nunca supe si alcanzó su propósito.

En ese tiempo, Ismael y Jorge andaban en sus treinta años. Sin embargo, bromeaban con los muchachos cuando tenían tiempo libre. Ya no viven en el apartamento al lado de la casa de los Amaro. No sé si todavía trabajan en la empresa del osito Bimbo haciendo las reparticiones cotidianas. Lo más probable es que cada quien se haya casado, que cada uno haya tomado diversos rumbos para fundar sus respectivas familias.

Laura dejó de trabajar para doña María desde hace años. Recuerdo que se emocionaba cuando escuchaba la música de Grease. Estaba enamorada del entonces flaco John Travolta. La gente joven de hoy piensa que John Travolta siempre ha estado gordo. Laura y yo bailábamos Hopelessly devoted to you muy cerca, juntitos, con su respiración nerviosa en mi cuello. Se casó con otro cuando teníamos dieciocho años, con el hermano mayor de Lalo, otro amigo con quien jugaba béisbol en el campo frente a la casa de mis padres. Jamás volví a ver a ninguno de los tres.

La familia Amaro emigró a los Estados Unidos. No volví a ver a Rafael “la Borrega” ni a Elsa ni a Cano ni a Martincillo. A la que veo raras veces y de lejos es a Yolanda “la China”, la hija mayor de doña Juanita. A ella le gustaba bailar Ring my bell, otra canción de moda. Yolanda se casó con un amigo de mi hermano y, hasta donde me han comentado, se quedó a vivir en esta misma colonia de San Juan de los Esteros.

La que también se casó es Margarita, mi primera novia, una niña linda con ojos de piquete. Su familia estaba enterada del noviazgo y no les molestaba que anduviéramos juntos para todos lados. Es más, cada viernes me invitaban a los partidos de béisbol de la Liga Pequeña Villa del Refugio. Hoy es empresaria en San Juan de los Esteros.

A sólo unos metros de su casa vivía Chayo, brillante alumna en la escuela primaria. Sacaba buenas calificaciones en las clases, era parte de la escolta, con frecuencia aparecía en el cuadro de honor y le gustaba cantar canciones de moda frente al grupo. Hoy es licenciada en contaduría pública y se dedica a su esposo y a sus hijos. A veces coincidimos en la Iglesia de Nuestra Señora de San Juan, en el mismo barrio de la Modelo, y nos saludamos con una sonrisa.

En contra esquina de su casa vivía “Bola”, otro miembro del clan que, para variar, se fue a vivir a los Estados Unidos. Él era el mejor lanzador en los partidos de béisbol que teníamos cada fin de semana. Qué extraño, nunca le pregunté su nombre. O al menos, no lo recuerdo.

Frente a su casa vivía Chano, quien trabaja ahora como mesero en un restaurante de un hotel, al sur de la ciudad. A veces lo veo ahí y me saluda, pero nunca hay oportunidad para hablar de nuestros tiempos pasados. Tal vez la gente cambia su forma de pensar y de sentir con el transcurso de los años.

El antiguo campo por la calle Luis Aguilar, donde teníamos nuestros encuentros deportivos, es ahora taller de reparaciones automotrices. Ahí se les da mantenimiento, lavado y engrasado, a los autobuses de la Central Camionera que está a media cuadra. El altavoz continúa anunciando las salidas diarias a diversos puntos del país. Aunque hoy vivo lejos de la Modelo, algunas noches me despierta el eco de los altavoces en el subconsciente: “…pasajeros con destino marcado para esta salida, sírvanse pasar a las oficinas de migración y aduana, para la revisión de documentos y equipaje. Enseguida, abordar el autobús número…”.

El Bolerama “Los Pinos” dejó de funcionar hace tiempo. El edificio fue destruido y el terreno es ahora parte del taller de reparaciones antes mencionado. Ya no hay espacio para los partidos de béisbol, ni para la instalación del Circo de Capulina, ni para el Circo de Cepillín, ni para los Juegos Mecánicos de doña Beba, en donde conseguí mi primer trabajo cuando tenía diez años. Mi actividad consistía en impulsar con las manos un juego mecánico de ocho patos voladores, donde se les sentaba a los niños y se les ponía un cinturón de seguridad. “El Pollo”, un fortachón que también trabajaba para doña Beba, me enseñó a manejarlo y los chiquillos no dejaban de reír mientras yo sudaba la gota gorda.

La Comisión Federal de Electricidad levantó una tapia muy alta que prohíbe jugar encima de los postes de madera que sostendrán los cables eléctricos del municipio. Teníamos el hábito de subirnos en grupos, haciendo equilibrio y malabares, aunque al final termináramos manchados del aceite que se les pone a los postes para hacerlos más durables. Los postes que se usan en la ciudad ahora son de concreto. Los de madera han sido remplazados al paso de los años.

“La Suprema” cerró sus puertas hace tiempo. Ya no da su servicio de calidad a la clientela de la colonia después de tantos años. No sé si el entonces propietario, don Mateo, vive aún. Ahí trabajaba el Burro, un ayudante de carnicero que rebuznaba en el patio mientras preparaba las carnes para su venta y cantaba a gritos desafinados las canciones de Vicente Fernández.

A cien metros de “La Suprema” está la Miguel Hidalgo, que continúa llena de niños en la hora de recreo. La escuela primaria hoy está más modernizada, con aire acondicionado en los salones de clase, con jardines y otros servicios. También hay maestras jóvenes y la directora del plantel es una mujer dinámica y muy guapa. Ya no laboran ahí las maestras Beatriz ni Esther, ni los profesores Raúl ni Eleazar. De éste recuerdo los coscorrones con un anillo de oro que nunca me alcanzó a propinar, para suerte y salud de mis neuronas. Algunos de mis compañeros de sexto grado no fueron tan afortunados: recibieron por parte del profesor la caricia inolvidable. Los maestros de mi infancia ya se jubilaron y otros, para mala fortuna, murieron: señal inequívoca de que la vida sigue su transcurso.

Pero yo sigo en el sendero de este caótico laberinto, pero sublime a la vez, que se llama vida. No sé por cuánto tiempo. Pero aunque muera, no moriré. Me quedaré ahí, disperso en las calles de mi barrio, untado como sombra en las paredes de mi escuela, disuelto en el sonido de los altavoces de la Central Camionera, con los nombres y apodos de mis amigos grabados en los renglones de la memoria.

sábado, 10 de julio de 2010

viernes, 2 de julio de 2010

El Loco lo colocó



El Loco lo colocó
se tiñeron de azul celeste los ojos
se fragmentaron las palabras invisibles
no sonaron las vuvuzelas
cuando el Loco lo colocó
se rompieron de hambre las emociones
unos celebraron
otros se volvieron a llorar
la esperanza de los latinos vibra
en el campo de batalla
porque el Loco
                         lo colocó.

De Minitatuajes (ALJA, 2012)

miércoles, 30 de junio de 2010

Mi asombro se ensombrece



(Sorry for the interruption, Ramiro Rodríguez)

Mi capacidad de asombro se ensombrece.

Ahora que los golpes ardientes del verano irrumpen con toda su potencia de enemigos, ahora que no es posible andar por la geografía de mi país con desenfado y sin sentir las agujas de la incertidumbre, ahora que la televisión me muestra el fracaso y la derrota de los héroes, mi capacidad de asombro se ensombrece.

Queda uno aturdido sobre el polvo, deshuesado sobre el asfalto, sin memoria.

sábado, 19 de junio de 2010

José Saramago duerme

Las letras mundiales están de luto. No más palabras nuevas desde la pluma del escritor portugués José Saramago (1922-2010). Apenas ayer, 18 de junio, se cerraron sus ojos, se petrificó su cuerpo. Pero las palabras guardan su nombre en la memoria de los pueblos. José Saramago duerme.

Un mes antes había terminado de leer Caín (2009), novela irreverente pero deliciosa, de prosa fluida y de lectura difícil de posponer. Hay libros que causan adicción. En efecto, antirreligioso hasta las raíces, con tendencia firme al materialismo histórico. Un hombre extraordinario al momento de recrearse en la palabra. Bien merecido el Nobel de Literatura 1998.

A través de caín, el asesino de abel (así, con minúscula), hice un recorrido por espacios conocidos desde mi infancia, después de leer los primeros libros del Antiguo Testamento. Con una prosa donde la inserción del diálogo se funde con la voz narrativa, conocí a un caín irrespetuoso, prepotente, humorístico, inteligente. A veces, un caín divertido, insolente, mamoncísimo hasta los tuétanos:

"Y quién eres para poner a prueba lo que tú mismo has creado" (Pág. 39), le dice al señor llamándolo soberbio, entre otros adjetivos no menos escandalosos entre los miembros de la iglesia.

Terminé disculpándole sus manos sangrantes, aunque no justificándolo. Al final del camino, ¿quiénes somos para juzgar las acciones humanas?

domingo, 13 de junio de 2010

Voces de la Frontera: Palabras río adentro


Surgen del Golfo de México, nadan las palabras río adentro, el Río Grande, el Río Bravo, se detienen a ciento cuarenta kilómetros, en el punto fronterizo entre Reynosa y McAllen: “Voces en la frontera”. Las voces se humedecen, se fragmentan al final de una tarde calurosa y durante una mañana de cuarenta grados. El fuego de la palabra poética, el ensayo, el relato, los carteles con imágenes de la revolución mexicana en el cine, documentales de los grandes personajes de la gesta iniciada en mil novecientos diez: Madero, Carranza, Villa: los héroes entre héroes. También, con imagen imprecisa, se retrata al antihéroe, al traidor, al asesino, aquél cuyo nombre está teñido con la sangre de uno de aquéllos. La fusión de la palabra creativa con la historia, la visión personal sobre la crónica, el lirismo de la historia.

Este encuentro de escritores: el 4 de junio, un viernes de sol en decadencia, un viernes de postrimería primaveral, pero caluroso, anuncio de la furia del verano por nacer.

Érika Said Izaguirre, la mujer joven de Tampico, la joven mujer, de palabra poética precisa, sin palabras de más, exacta, suficiente, la mujer de lectura fluida. La voz poética con experiencia en la palabra compartida.

Félix Treviño, formado como escritor en Monterrey, de conversaciones inteligentes, irónicas, de palabras poéticas efectivas, transformador de la historia en poesía, de la poesía en historia, de voz que corta el espacio en el momento de la lectura.

Un servidor con algunos textos nuevos y otros, no tanto.

El maestro universitario, creador y recreador de la palabra, originario de Matamoros, Juan Antonio González Cantú, de giros nuevos en la lengua, de lenguaje breve en el poema, de lectura solemne, respetuoso de la palabra, sacerdote al momento de oficiar la eucaristía del poema.

El paseo turístico por el cine con temática revolucionaria. Nuestro guía: Freddy Peralta, apasionado del arte visual en relación con el cine, dominicano-americano, conversador interesante, lector y estudioso de la literatura. También en el cine las obras maestras de la literatura: “Los de abajo”, “La sombra del caudillo”.

Para hablar de “las soldaderas en la revolución”, una soldadera de nuestro tiempo: Leticia Sandoval, poeta guanajuatense avecinada en Monterrey. Por su conducto, las palabras de Pilar Melero, autora del ensayo. Al día siguiente su poesía, sus nuevos versos para no dormir, el erotismo, la sensualidad, el lirismo donde la lujuria y el chasquido de besos se plasman como tatuaje en las paredes.

Roberto De la Torre, anfitrión del encuentro, narrador radicado en McAllen, abre las puertas de su empresa para crear un espacio literario. Se escuchan “Los corridos de la revolución”, el análisis, el debate, la lluvia de opiniones.

Se cierra la noche con charla y bocadillos. Nuestro agradecimiento a Martha De la Torre y a Roberto-hijo.

El sábado 5 de junio de junio se abre el ciclo de lecturas con Julie Corpus: la poesía directa, la lectura con voz sonora, la feminidad y el ritmo poéticos. La experiencia para hablar frente al público, práctica constante en el “Savory Perks” de Weslaco.

Rossy Evelin Limá, de poesía emotiva, de lenguaje metafórico apropiado. Originaria de Veracruz, residente de McAllen, estudiante de posgrado en Letras, con experiencia en encuentros de literatura realizados en Estados Unidos.

Gloria Rodríguez, extrañamente de apellido similar al de un servidor, poeta que se descubre a sí misma como tal, con estudios de posgrado en literatura, se aventura a escribir su nombre con la luminosidad de las metáforas. Su espacio literario es "Santuarios lejanos".

Los versos de Javier Villarreal, profesor de Texas A&M Corpus Christi. La experiencia humana, la identidad del chicano, la interacción del español y el inglés como herramientas de comunicación, versos reunidos en su primer libro.

El atisbo a la naturaleza, a las “voces interiores”, al entorno cotidiano expuesto en la superficie del verso, la experiencia de la mujer observadora, como crítica: Teresa Loera Loera, escritora del Ateneo Literario José Arrese de Matamoros, radicada en Ciudad Mante. Lectura de su nueva obra.

El ensayo lingüístico de Arturo Zárate, de Matamoros, Tamaulipas. El ojo crítico. La reflexión y la denuncia, el cuestionamiento y la propuesta.

“Marte R. Gómez y Diego Rivera en Chapingo”, charla presentada por Alejandro Rosales Lugo, pintor y poeta de Ciudad Victoria. La experiencia en la historia del arte pictórico queda al descubierto en la palabra de este hombre, también dedicado al periodismo.

“Voces de la frontera” en su séptima edición.

viernes, 4 de junio de 2010

Nacimiento


Hoy       4 de junio
                               de 1928
nació   a q u é l l a   de quien naceré
el 10 de septiembre
                              de 1966.


De Minitatuajes (ALJA, 2012)

lunes, 31 de mayo de 2010

Voces en Austin

El escritor se abre cuando lee en su propia voz los caminos que anda, las huellas que quedan, las paredes que toca a su paso. El escritor dice lo que es en esencia, dice lo que fue: "Somos de sal, chile y dulce", dice la poeta Liliana Valenzuela.

El sábado 29 de mayo, 2010, asistí a la presentación del libro Antología Canicular (Ed. Campamocha, 2010) en la librería "La Resistencia" de la ciudad de Austin, Texas. En el libro están incluidos algunos textos poéticos y narrativos de Juan Antonio González Cantú, originario de Matamoros, Tamaulipas, y escritor del Ateneo Literario José Arrese de Matamoros.

En el evento tuve la oportunidad de conocer parte de la obra y platicar con Liliana Valenzuela, poeta y ensayista mexicana, radicada en Austin y con el narrador José Skinner, catedrático de UTPA, ambos incluidos en la antología. En este mismo libro se incluyen muestras literarias de Salvador Duarte y Steve Vera, de Marco Córdova, Peter Browne, entre otros autores del estado de Texas.


Imagen: culturas.ucsc.edu

miércoles, 19 de mayo de 2010

Soneto cromático



Desconozco el sol de Diego Rivera,
descarto a Manuel Rodríguez Lozano
ni Francisco Goitia fuera artesano
ni aunque Rufino Tamayo quisiera.

Ni José Clemente Orozco pudiera
tener indicio constante del brillo,
no el cromatismo en Gerardo Murillo
ni en arte Alfaro Siqueiros se viera.

Ningún artista del color podría
dar trazo magistral de gallardía
en las percepciones dentro de mí.

El calidoscopio interno florece,
el punto más inferior resplandece
en el colorido que encuentro en ti.


De Destiempo (ALJA, 2012)

domingo, 9 de mayo de 2010

¿Octavio Paz en la música de El Chapo?


Cuando escuché por primera vez "Tú, yo y la luna" acompañado de unos amigos borrachos como yo comprenderé, interpretada por el cantante sinaloense Ernesto Pérez, mejor conocido en el mundo de la música mexicana como El Chapo de Sinaloa, la letra de la canción me parecía buena y bastante familiar. En realidad, me refiero a aquella parte de la canción que dice:

Que no nos quede la duda anoche en mi cama éramos tres
Tú, yo y la luna.

Y hace un par de días averigüé por qué.

Gracias al obsequio de Juan Antonio González Cantú, releyendo Ladera este (Galaxia Gutemberg, España, 1998), libro de poesía de Octavio Paz en el que además se incluyen Hacia el comienzo y Blanco, me encontré con el siguiente poema:

*

Anoche
             en tu cama
éramos tres:
tú          yo           la luna


¿Plagio premeditado del compositor Rafael Rubio? (Sabe Dios quién será). ¿Plagio accidental (¿existe?). ¿Influencia? (Ésta, de plano, sí). ¿Reverencia unánime por ser aquél un lector del Premio Nobel de Literatura 1990? Caray, son muchas interrogantes.

Yo de todas manera seguiré escuchando la música de El Chapo y leyendo y releyendo a Octavio Paz.


Imagen de Paz: amazingmexicans.com
Imagen de El Chapo: portada del álbum

viernes, 7 de mayo de 2010

Aquéllos



Somos aquéllos que no fuimos
aquéllos que dejamos el vino del beso
sobre las piedras
                          del río.


Imagen: Ramiro Rodríguez