sábado, 13 de marzo de 2010

El cardenal



Todas las mañanas el cardenal viene hasta mi casa para golpearse en el cristal de la puerta posterior. Las primeras veces lo hizo contra los espejos retrovisores de mi automóvil, dejando tremendas manchas de mierda blanca en la pintura negra. Ahora lo hace en el cristal de la puerta posterior de la casa.

Siempre lo acompaña su hembra, una pajarita hermosa de ojos de obsidiana. Lo ve estrellarse contra el vidrio, una y otra vez, mientras come los residuos del alimento destinado para la coneja enjaulada.

Yo me despierto al escuchar los golpes violentos del pájaro sobre el cristal. Me levanto de la cama como resorte y salgo para correrlo. Le aviento piedras que tengo reservadas para ocasiones como esa. Pero el ave vuelve al día siguiente, como si nada hubiera pasado.


Imagen: redescolar.ilce.edu.mx

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