lunes, 9 de agosto de 2010

El espíritu de la época en Malena es un nombre de tango


Malena es un nombre de tango como testimonio generacional.

Al igual que muchas otras obras literarias posteriores al período dictatorial de Francisco Franco, Malena es un nombre de tango refleja, de manera clara y contundente, la situación social española que sobrevive a este lapso de inestabilidad de expresión, entre otros aspectos; un largo tiempo en que la censura es síntoma cotidiano. La novela de Almudena Grandes es una manera de desnudarse, de salir del hermético cascarón donde España permaneció oculta durante casi cuarenta años, un despertar desesperado en el presente donde el pueblo, en su imperativo afán de resurgir, lame las orlas del libertinaje al cual se le porta como estandarte para hacerse visible:

“vengan la República y el libertinaje” (1)

Con un narrador omnisciente en primera persona, la novela de la escritora nacida en Madrid en 1960, presenta un personaje singular, Malena, quien busca durante su infancia y adolescencia la conexión exacta con su identidad, posible proceder alegórico de la acción popular y paralela al pueblo español entero, ansioso por reencontrarse con sus raíces, perdidas décadas atrás. En esa búsqueda desesperada, el personaje principal va de la mano con un elemento colectivo de la España posterior al franquismo: la soledad, aspecto temático relevante, la cual es como sombra omnipresente que se desplaza conforme al movimiento humano.

La dualidad conductual es una característica humana presente y visible en la mayoría de los personajes, quienes presentan ante los demás, los contornos de un rostro que esconde otro de características más reales, más estremecedoras algunas veces, por lo cual los personajes recurren al escondrijo interno e individualista. Esta es una incuestionable manifestación de la soledad, una soledad que refleja el zeitgeist de la España estremecida por las reminiscencias de la dictadura.



La construcción lingüística: riqueza literaria y expresión coloquial.

La narrativa de Almudena Grandes —al menos en las novelas Te llamaré Viernes, Las edades de Lulú y Malena es un nombre de tango— es rica en poderosos contrastes entre un lenguaje literario que alcanza la expresión poética y el empleo de frases y vocablos que caen en la altisonancia o la vulgaridad.

En Malena es un nombre de tango, objeto de este análisis, destacan algunas imágenes de amplio ingenio en cuanto a su construcción, llenas de brillo y singularidad, de belleza artística y de elaboración estilística:

“arrojé los despojos de mi ofrenda a unos pies diminutos que pisaban la luna sin maltratarla” (2)

En esta imagen, Almudena Grandes cede a la protagonista el poder descriptivo del buen lenguaje para denotar el reflejo de la luna en una charca. Algunas imágenes cobran un inexplicable movimiento y despliegue onírico que hacen recordar la obra pictórica del artista español Salvador Dalí:

“como si el tiempo hubiera enloquecido y con él se hubieran descabalado las cosas” (3)

En esta personificación hiperbólica del tiempo se refleja la fugacidad de su paso por la tierra, lo efímero de su transcurso. Pero lo asombroso radica en el poder de los vocablos enloquecido y descabalado que trasmiten sensación de movimiento. El humorismo es una característica en la novela de Almudena Grandes, quien recurre a expresiones populares y dichos o refranes para la creación y recreación de imágenes:

“¡El día que te sacudan, darás bellotas!” (4)

En esta imagen, la narradora atribuye características arbóreas a Paulina a través de la voz de Mercedes, quienes conviven en cotidiana batalla campal de reproches crónicos y discusiones diversas, revestidas de humorismo.

Esta manifestación lingüística, sin duda alguna bella, contrasta con una serie de expresiones coloquiales que tal vez pudieran ser consideradas terribles explosiones de altisonancia, pero que al conjugarse con la riqueza literaria de la narración, parecen adoptar otra dimensión morfológica y significativa, inclusive agradable y humorística:

“Que sea roja yo, que no tengo donde caerme muerta, le chillé, pero tú…mamón más que mamón…” (5)

La rabia de Mercedes al entablar conversación —aun banal— con su coetánea Paulina, estalla en vocablos soeces que, en una señora de edad, adquieren otra tonalidad, digamos más humorística, la cual tal vez diferiría con notable acento en la voz de un personaje joven. La alusión histórica también se reviste de vocablos altisonantes, como en el siguiente caso:

“porque si ese pedazo de cabrón no hubiera empezado la guerra…” (6)

Desde luego, esta publicación es posterior a la muerte de Francisco Franco; y ahí la imperiosa necesidad de expresarse con libertad, utilizando los vocablos que tracen de manera concreta el trémulo sentimiento que desfoga la rabia contenida durante largos años, utilizando tales términos. En ocasiones, la altisonancia se conjuga con aspectos relativos a la política, pero al fundirse con la religión parecen cobrar una manifestación subliminal —a veces, no tan subliminal— de herejía:

“Pues que le tocaban mucho los cojones su hermana, Franco y el Papa de Roma” (7)

Este antitético contraste lingüístico, de riqueza literaria y expresión coloquial, fusionados para alcanzar unidad, logra despertar admiración por la creadora y simpatía por los personajes que pronuncian un discurso coloquial humorístico.


Malena quiere ser un niño.

En la protagonista de Malena es un nombre de tango es posible apreciar una desesperada búsqueda de identidad durante su niñez y adolescencia. En esa búsqueda, desde luego inocente dada su edad, desea su transformación en persona del sexo opuesto, ya que los hombres gozan de mayores privilegios y libertades concedidas por la tradición familiar:

“Durante mucho tiempo conservé la sensación de haber nacido por error” (8)

No sólo desea ser niño, sino que define como lamentable error su nacimiento. Esta situación surge al observar que su hermana melliza, Reina, recibe toda la atención por parte de sus padres, en especial de su madre, quien ve en Reina al ser que necesita mayor protección. Ya no desea jugar el “juego” de parecerse a su hermana, sino convertirse en niño al percibir los privilegios de su abuelo materno, su padre, sus tíos, quienes gozan de una libertad disímil a la de las mujeres de la familia.

“La solución no es convertirse en niño, y tú nunca te volverás un niño, por mucho que reces” (9)

Al confesar a su tía Magda su especial interés por convertirse al sexo opuesto, ésta le aconseja que la solución a su problemática no es la conversión a niño, ni aun con el místico favor de la Virgen María, ni la persistente imitación de la figura de su hermana melliza, sino que la solución es que debe ser ella misma, sin desear ser alguien que nunca podrá ser:

“De pequeña hasta le rezaba a la Virgen María para que, si no podía hacerme como mi hermana, me convirtiera por lo menos en un niño, porque creía que siendo un niño haría las cosas mejor”. (10)

No sólo a la tía Magda le confiesa su imposible deseo interno, sino también a Fernando, de quien se enamora. Al conocer el amor y sus interminables derivados como la pasión, el placer y el dolor, en Fernando, Malena le confiesa que ya no desea ser un niño, sino que desea ser la mujer que ella es, y se define como mujer distinta a las demás, con características propias que la singularizan. En este momento nace el encuentro con aquel ser reflejado en el espejo, el encuentro con su persona, con su sexualidad y con su sexo, el hallazgo de su identidad que la acompaña durante el resto de la novela.



Malena, el espíritu de la época.

Malena es un nombre de tango es un espejo donde se reflejan imágenes de un tiempo específico, contornos abundantes, figuras exactas, actos de un momento donde la libre expresión se retoma, después de haber permanecido a la sombra durante muchos años.


Bibliografía:

Grandes, Almudena. Malena es un nombre de tango. Tusquets Editores Colección Andanzas. España, 1994.
Grandes, Almudena. Las edades de Lulú. Fábula Tusquets Editores. España, 1989.
Grandes, Almudena. Te llamaré Viernes. Tusquets Editores Colección Andanzas. España, 1991.

_______________________________________
(1) Grandes, Almudena. Malena es un nombre de tango, pág. 124.
(2) Idem, pág. 124.
(3) Idem, pág. 72.
(4) Idem, pág. 117.
(5) Idem, pág. 112.
(6) Idem, pág. 110.
(7) Idem, pág. 111.
(8) Idem, pág. 83.
(9) Idem, pág. 81.
(10) Idem, pág. 199.


Foto de Almudena Grandes: trabalibros.com

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