domingo, 22 de agosto de 2010

Un viejo excepcional



Por qué Mario Benedetti, me preguntan algunas personas al saber que el grupo de escritores al que pertenezco recuerda con frecuencia en sus sesiones al escritor uruguayo. Mario fue un viejo excepcional que tuvo la puntería para llegar al corazón de las multitudes, la habilidad para tatuarse en la memoria de aquéllos que lo escucharon o lo leyeron. Su poesía es simple y su narrativa, ordinaria, insisten con aquella insistencia que es más bien un reproche. Nuestra vida toda es simple. Nuestra existencia, ordinaria. La buena literatura no tiene que estar colmada de palabras sonoras, vocablos que nos hagan tener al alcance un diccionario por aquello de las dudas. “Tengo una soledad/ tan concurrida/ tan llena de nostalgias/ y de rostros de vos/ de adioses hace tiempo/ y besos bienvenidos/ de primeras de cambio/ y de último vagón” (1), dice el poeta. Cada vez que leo estos versos, cuando los escucho en voz de alguien más, no dejo de conmoverme.

La crítica es severa con un hombre que pudo tocar a muchos seres humanos con el poder de la palabra. La poesía no es sólo un conjunto de recursos literarios, giros estilísticos y palabras fuera de lo común. La poesía es emotividad, generador de energía en el cuerpo para vivir de una mejor manera, detonante para ejercer nuestra humanidad. Ahí la función social del intelectual que menciona Gabriel Zaid: “Los diccionarios suelen referir el sustantivo intelectual a ciertas capacidades, gustos o especialidades, omitiendo la referencia decisiva: el papel social” (2). El escritor es en realidad escritor cuando tiene la actitud de influir en las personas que le rodean; es decir, cuando tiene la firme misión de adquirir el papel social para llegar a las personas. ¿De qué sirve escribir poemas o cuentos, si preferimos mantenerlos ocultos dentro del baúl en nuestro armario?

Mario Benedetti se fue en 2009, pero queda para siempre como tatuaje en las páginas de la memoria.


Bibliografía:
Benedetti, Mario. El amor, las mujeres y la vidaAlfaguara. México, 1999. Pág. 45.
Zaid, Gabriel. Crítica del mundo cultural. El Colegio Nacional. México, 1999. Pág. 371.

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