jueves, 2 de septiembre de 2010

Yo no festejo



Este septiembre no festejo ni mi cumpleaños. Hay tanto luto por morder que no quedan ganas de inundarme de festividades, de sentarme frente a los manteles largos ni de escuchar vítores huecos a la memoria de los héroes que nos dieron patria. Los doscientos años de libertad y de justicia los pospongo para otra ocasión, una donde el estado anímico sea más apropiado, más adecuado con el ambiente cívico y más acorde con la realidad que me circunda. Por lo pronto no festejo. ¿Qué puedo festejar si una sombra negra cubre los territorios de mi patria?

Al abrir los libros de historia encuentro que la historia es la misma. Ya lo dijo León Felipe: “¿Quién lee diez siglos en la historia y no la cierra/ al ver las mismas cosas siempre con distinta fecha?”


Yo no festejo el Bicentenario, amigos, no en este momento ni en estas condiciones. Pareciera que el pesimismo tomara tintes permanentes de cinismo: el pecinismo. Pareciera que la amargura fuera el apellido que siguiera las seis letras de mi nombre. Me vería muy bien en pleno festejo, con fuegos artificiales, música y pendones tricolores ondeando al movimiento jubiloso de mi mano frente a los políticos que proclaman que no pasa nada, mientras las fuerzas armadas de mi país me tratan como si trajera una bomba en mi coche. ¡Cuánta abulia para festejar, sin percatarme de la situación de otros que lloran las ausencias anticipadas de sus deudos!

Creo que debería escuchar menos a los malos periodistas de la radio en mi ciudad, desdibujar los rostros de López Dóriga y de Loret de Mola, y aun el de Lolita, con sus ojos clarísimos de mujer hermosa. Las malas noticias son el polvo que cubre la pantalla de mi televisor, la escarcha que se estampa en las ventanas de mi casa en plena canícula.

Yo no festejo el Bicentenario, señores. La vergüenza que deben estar sintiendo los restos mortales de Hidalgo, Morelos y Ortiz de Domínguez. Me mantengo al margen de las celebraciones cívicas por desánimo, flojera o amargura. Da lo mismo. A mi país lo sacude un fenómeno telúrico peor al de Haití o de Chile, huellas terribles en las páginas de la historia y en la memoria de los ciudadanos.

Este septiembre no festejo ni mi cumpleaños.

Imagen: noticias.terra.es

7 comentarios:

  1. Nombre maestro, cuanta amargura siento que ay en su corazon de Mexicano. es cierto que el pais ha habido un poco de sangre vertida, pero no es nada. Los mexicanos siempre hemos enfrentado la muerte como una igual a nosotros. ha estado la sangre a flor de piel en toda la historia de nuestro pais. unas cuantas gotas ya no aumentara el color purpura del manto sagrado de la patria. todavia tiene un verde y un flanco que su blancura es inalcanzable, y pos porque no decir que los que ya se nos adelantaron pos ay que enterrerlos y pos, su cumpleanos se selebrara al grito de Viva Mexico hijos de la tostada!!!!.quealcabo y que? Hidalgo dejo 14 hijos, Morelos se caso dos veces. y eran curas! contimas nosotros. que mueran los gachupines y sus desendientess! Salud y hasta el fondo.

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  2. Es una forma de ver las cosas. Gracias por su visita.

    RR

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  3. “…defender la alegría como un principio
    defenderla del pasmo y las pesadillas…”
    Mario Benedetti
    Defensa de la Alegría


    “Fueron los griegos los que inventaron la palabra, entusiasmo (Gr. En-theos-usmus) que quiere decir: Dios activo dentro de mí. La persona entusiasta o entusiasmada era aquella que tomada por uno de los dioses, era guiada por su fuerza y sabiduría, y por ese motivo podría transformar la naturaleza que lo rodea y hacer que ocurrieran cosas.
    Sólo las personas entusiastas eran capaces de vencer los desafíos de lo cotidiano.”

    “Entusiasmo es distinto del optimismo. Optimismo significa creer que algo favorable va a ocurrir, inclusive anhelar que ello ocurra, es ver el lado positivo de las cosas, es una postura amable ante los hechos que ocurren.”

    “En cambio el entusiasmo es acción y transformación, es la reconciliación entre uno mismo y los hechos, las cosas. Solo hay una manera de ser entusiasta, actuando entusiastamente.
    Si tuviéramos que esperar tener las condiciones ideales primero para luego entusiasmarnos, jamás nos entusiasmaríamos por algo, pues siempre tendríamos razones para no entusiasmarnos. No son las cosas que van bien lo que trae entusiasmo, es el entusiasmo que nos hace hacer bien las cosas.”

    Ánimo Ram, y felicidades anticipadas. Sigue aportando la fuerza de tu corazón a una patria extraordinaria de palabras.

    Celeste

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  4. Se me murieron los dioses interiores de los festejos cívicos septembrinos del 2010. Afortunadamente el entusiasmo para otras cosas está más vivo que nunca.

    ¿No te ocurre, a veces, que la insistencia paulatina de la negación te conduce al hastío?

    Gracias por tus palabras, Comadre, y por las felicitaciones.

    Un abrazo,

    RR

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  5. Evitar Festejar no necesariamante en afan de apabullar el tan
    mencionado bicentenario.Lo entiendo en parte.es como festejar un simulacro de patria.mas aqui estamos la gente honrada y buena que aun puebla este mundo.Mexico esta en efecto cubierto de nubes densas.seamos entonces grandes aspas que refresquen el ambiente.Se lo debemos a las generaciones futuras.No podemos cambiar la realidad.pero tampoco podemos transmitirle temor y desesperanza a nuestros hijos.todo cambio lo antecede gente pensante y valerosa.
    Animo Poeta.seamos felices aunque no pareciese haber motivos para serlo.mas estos surgiran si lo deseamos
    Saludos

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  6. Creo que no salio mi nombre en el comentario anterior
    Saludos desd Sabinas
    Paty A

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  7. Apreciable Patricia:

    Entiendo que hay gente buena en mi país, y de hecho, creo firmemente que las cosas -la realidad- pueden cambiar. Hay muchos héroes y heroínas de este tiempo, gente admirable, que se esfuerzan por cambiar la situación del país. Tampoco he perdido la confianza en la gente de mi México. No hay temor. Sí mucha precaución. (Tengo tantas ganas de ver a mi familia en Sabinas Hidalgo, pero me las aguanto). Soy feliz con mi familia, mi trabajo y mis amigos que, gracias a Dios, los cuento con los dedos de mis dos manos. Soy afortunado.

    Sencillamente no festejo porque no hay nada que festejar este mes. Tal vez en septiembre 2011 sí tenga ganas de festejar. Por lo pronto, no.

    Saludos hasta Sabinas Hidalgo y gracias por tus palabras.

    RR

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