sábado, 8 de enero de 2011

Así o más verde, Gerardo De León

El hombre se manifiesta a través de su arte. Es el artista, el que pone a temblar a las palabras, a los trazos y a los colores, a las formas, a las dimensiones, al movimiento y a la cadencia. El artista se manifiesta a través del apocalipsis de sus sentidos, mediante la técnica y la sensibilidad, la intuición y la percepción. El artista ve lo que otros no vemos, persevera y alcanza, percibe, transforma realidades en otras. El artista es la metáfora de sí mismo y de todo lo demás.

Me esperé hasta el último momento para ver la exposición de Gerardo de León “Franchute” (Matamoros, 11/Sep/1957). Apenas ayer 7 de enero fui al Museum of Fine Art Brownsville, cerca de las tres de la tarde. Pero a pesar de que el letrero decía que el museo cerraba a las cuatro, ya no me permitieron ver la exhibición del pintor matamorense. He visto su obra en otras ocasiones. Al menos, parte de su obra: en su sitio cibernético se encuentra una muestra significativa.

En el año 2009, el Gobierno del Estado de Tamaulipas, a través de Maxi Gráfica, imprimió cuatro de sus obras en un volumen donde se alterna con la poesía de un servidor. La obra se llama Color y Canto de Tamaulipas V “Con Sabor de mi Tierra”. Ahí se reprodujeron las obras “Aquí sí hay mangos”, “Así o más verde”, “Cueruda” y “¡Que venga la música!”. Cada una de sus obras se acompaña de un poema tomado de la colección “El ritual de la tierra” que escribí a propósito de la obra de Gerardo. El artista sí alcanzó a ver la publicación. Lamentablemente murió el 24 de enero, 2010.

Por esos días, a manera de homenaje póstumo, los escritores del Ateneo Literario José Arrese vimos algunas de las obras del pintor. Luego escribimos poemas en base al contenido de las obras de arte. Aquí reproduzco algunos de los textos que escribí, con la admiración que se le debe a la gente de nuestra tierra.

El primer poema está basado en la pintura donde aquella mujer, vestida con ropa sensual que sugiere el giro de su trabajo nocturno, fuma con despreocupación y con el rostro inexpresivo de la soledad.


MUJER–UVA

Ave tatuada en las paredes,
humo de cigarro frente a los párpados,
senos abundantes,
                            duros como la piedra,
mujer-uva en el vino tinto,
¿en qué piensas cuando llega la noche?
¿Dónde se fragmentan tus ojos?
¿Piensas acaso en el hombre invisible?
¿En el hijo de vaho?
Sentada,
              escuchas acordes de guitarra,
navegas tierra adentro hacia el viñedo
para enmudecerte de sílabas,
abiertos los ojos al contorno de Gerardo
(el pintor que lame tu cuerpo).
Amaneces ebria como ave sin plumaje,
ave tatuada
                  dentro de tu jaula.


El poema "El pintor" es un texto donde se manifiesta el vacío y el desánimo que quedan después de la ausencia permanente del artista. Gerardo muere a destiempo y hoy se le recuerda como el hombre al que, por decisión noble de alguna deidad benévola, se le concedió talento y percepción extraordinarios.

EL PINTOR

Gerardo De León sale de casa.
Se lleva sus pinceles en el estuche,
sus lienzos en blanco,
sus asuntos pendientes,
los colores vibrantes
                                de las niñas Frida,
el verdor de las sandías,
el sabor de los mangos en el Trópico
cuando alfombran los jardines.
Gerardo De León clausura la puerta
y tira la llave en el mar.
Atrás quedamos nosotros como estatuas
para perpetuarnos
                            en la palabra.


El poema IV de "El ritual de la tierra", basado en la obra "Así o más verde" del pintor, fue escrito antes de la muerte del artista. Es uno de ocho textos que componen el proyecto publicado por el Gobierno del Estado de Tamaulipas, con el propósito de difundir la pintura y poesía matamorenses durante el V Informe de Gobierno del Ing. Eugenio Hernández Flores en diciembre de 2009.


EL RITUAL DE LA TIERRA


IV

Verde fuimos desde el origen del tiempo,
cuando los pájaros picoteaban los labios del aire
para pintar sus nidos
                                en el vientre de los árboles,
verde cuando el cuerpo de la Sierra Madre
era proyecto natural
                                de una deidad piadosa.

¿Me quieres así, o más verde?

Verdes los ojos, las manos, las lenguas de la tierra,
verdes las palabras abstractas
                                              de la memoria.
Esta tarde dormida en el viento se petrifica,
enjambre verde
                         sobre la voz del lienzo.


Los tres poemas tomados de Voces desde el Casamata (ALJA, 2010)

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