domingo, 7 de agosto de 2011

Amistad

Este encontrarse después de tantos años, este perderse en las redes del tiempo para darse cuenta que seguimos siendo los mismos pájaros, las mismas entidades que extrañan aquello que fue hace años. Nos sobresalta la emoción de saber qué ha sido de aquél o de aquélla, de aquéllos que fueron parte cotidiana de nuestros caminos, aquello que quedó colgado en las ramas de árboles centenarios. Nos abrazamos a la idea de la idea, nos hundimos en la acción de la acción, puntos equidistantes que se atraen por inercia y por necesidad. Una palabra que nos inunda los labios. Dos que se  estancan en la humedad de la lengua. Todas las palabras posibles en este encuentro con nuestro propio espejo, el paisaje de la repetición que nos cimbra al sentir lo que se siente.

Este salirse del nudo ciego del olvido, este desempolvarse del polvo de los años nos conduce a saber que hay alguien más que se sostiene con nuestros propios huesos. Nos atropellamos de palabras al momento de conversar con nombres memorables, nos salimos de esta esfera interminable que nos encierra y somos otros por obra y gracia de la memoria. Es bueno sabernos con historia al volver nuestro rostro hacia el pasado, con fechas tatuadas en nuestro cuerpo, con un camino recorrido por las vías del mundo. Es bueno saber que la amistad siempre será amistad, aunque los rumbos sean opuestos y nos perdamos en los caminos del universo.

2 comentarios:

  1. En algún momento todos nos encontramos ante este espejo y recordamos con algún amigo a amiga tiempos idos, pero estampados en neuronas...
    ¡Excelente reflexión!
    G.R

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  2. Lo compruebo cada vez que estrecho tu mano, despues de anos de no vernos, amigo. Magnifica reflexion. A. Avalos

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