Comentario del Poema 165 (Soneto)
“Que contiene una fantasía contenta con amor
decente”.
Catorce escaleras de ritmo en el umbral de la palabra, catorce escaleras de
cadencia al momento de subirlas y bajarlas en el ajetreo eufónico de la lectura
en voz alta. Luego once escalones en cada escalera, once huellas humanas que quedan
para siempre como tatuajes en los resquicios laberínticos de la memoria. El
soneto es una joya de la versificación española. Cuando se construye con perfección
formal, con ingenio lingüístico, con aplomo sintáctico y la lírica explosión de
la poesía, entonces se enfrenta uno con la verdadera obra de arte.
Sor Juana Inés de la Cruz (1651-1695) es la Décima Musa. Sin duda, la poeta
de mayor importancia en la historia de las letras mexicanas. Entre romances,
endechas, redondillas, décimas y otras formas métricas, destacan sus sonetos.
Muchos de ellos, los más populares ahora y representativos del entonces barroco
mexicano. Nacida un 12 de noviembre, hoy hace 360 años, Juana Inés de Asbaje y
Ramírez de Santillana sigue siendo el centro medular del arte literario
mexicano.
Uno de sus sonetos más destacados, tal vez uno de los más leídos por la población
escolar hispanoamericana y por los críticos severos del arte literario mexicano,
el texto lírico número 165 con, más que un título, una conservadora explicación
de su contenido, dice en su primer cuarteto:
Detente, sombra de mi bien esquivo,
imagen del hechizo que más quiero,
La sombra se emparienta con la noche, con aquella sensación de vaciedad que
nos queda después de haber tenido un cuerpo ajeno vibrando entre brazos, junto
al cuerpo propio. Sombra que esquiva presencias, sombra que se esconde entre muebles
o relojes o arbustos, en búsqueda constante de un sitio para ser nada más que
sombra. Esa sombra es hechizo, embrujo en el que el cuerpo se hunde para
abandonarse en el naufragio. El hechizo, aunque enceguece, cumple con su
propuesta de consumación y entrega. Dice luego la voz femenina en el resto del
primer cuarteto:
bella ilusión por quien alegre muero,
dulce ficción por quien penosa vivo.
La ilusión de completitud invade a aquélla que arroja sus ojos a la sombra.
La ilusión por la que se muere, aun en estado de plenitud. Pero esa ilusión
es eso: ilusión, fantasía que nunca será realidad dada su naturaleza, ficción
por la que se padece esterilidad en la vida. Hay fantasías que colman el
espíritu, fantasías que sustituyen los horrores gráficos de la soledad y sus
dientes de acero, fantasías que buscan las extremidades corpóreas para herir
con locura hasta desangrar el cuerpo. En muchas personas, la ilusión puede
ser motivo para entender la vida. Dice la voz femenina en el segundo cuarteto:
Si al imagen de tus gracias, atractivo,
sirve mi pecho de obediente acero,
La mujer declara ser el soporte de aquél a quien ama, declara ser punto de apoyo
para aquél que necesita no sentirse solo. El apoyo es genuino, total, absoluto,
“obediente acero” donde el hombre puede encubrirse cuando desee encontrar esa cavidad
donde resguardarse de flechas o espadas que intenten herirle, no el cuerpo, sino lo
que está más allá y es susceptible de ser lastimado. Pero el reclamo lívido surge
después con la intensidad del amor no correspondido, aquél que queda solo,
desamparado, luego de haberle resguardado de la soledad y el desamparo:
¿para qué me enamoras lisonjero
si has de burlarme luego fugitivo?
Un dulce reclamo, en ningún momento violento. Reclamo donde la voz femenina
se envuelve en la pesadumbre de sentirse no correspondida. La persona que ama espera universos nuevos de la persona amada. Las acciones propias de quien ama tienen un objetivo: encontrar
correspondencia. Es común que se diga bajo sábanas húmedas que las acciones de quien ama son acciones desinteresadas, actos que no pretenden recibir a cambio abundante analogía. Ella ofrece su apoyo generoso con la esperanza de
encontrar similitud cuando lo necesite. Dice la voz femenina en el primer
terceto:
Mas blasonar no puedes, satisfecho,
de que triunfa de mí tu tiranía:
Ella declara que aquél no debe sentirse seguro de haber logrado la
imposición del pendón en la cima, en señal de conquista. El tirano es quien conquista,
el que pone el pie sobre el cuello del conquistado como señal inequívoca de autoridad y
poderío. El tirano es quien gobierna con la pestilencia inconfundible del
cinismo, no sólo la tierra que posee mediante la fuerza, sino el cálido cuerpo que se
postra a sus pies, disperso, vencido, como símbolo absoluto de sumisión. El último verso del
primer terceto se une con el primero del último:
que aunque dejas burlado el lazo estrecho
que tu forma fantástica ceñía
El engaño, propósito central de quien se sabe dominante, viene a ser segundo término en esta historia de amor no correspondido. “Forma fantástica”
por ser fantasía, sombra sobre paredes intangibles, ilusión que define un rostro y luego se disipa, hechizo, ficción, como la misma voz femenina
comenta en los versos anteriores a éste. Al final dice:
poco importa burlar brazos y pecho
si te labra prisión mi fantasía.
Para ella es de menor importancia ser objeto de burla, proyecto a quien se le destina el engaño, partícula minúscula que se arroja al abandono, aunque todas las acciones duelan y postren y humillen. La mujer
concluye diciendo que en su pensamiento, laberinto interno donde confluyen los
aromas delicados del amor, él habita. Resulta benéfico el amor de la persona
que ama sin encontrar alguna vez correspondencia. Su espíritu se engrandece, vive, se
fortalece y triunfa, aunque no haya un espejo amplio que devuelva la imagen
amorosa que se envía.
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Poema incluido en el Tomo I Lírica
Personal Obras Completas de Sor Juana Inés de la Cruz (FCE, México, D. F.,
1988). Página 287.
Imagen: Wikipedia
RAMIRO:
ResponderEliminarMagistral la forma de analizar "Detente sombra", paso a paso nos llevas de la mano para conocer lo que encierra el soneto de La Décima Musa. Un análisis muy completo en donde el amor-desamor, acogimiento-desampara encierran la escencia del poema.
¡Excelente!
EXCELENTE POETA, COMO TODO LO QUE HACE. ABRAZO A EN LA DISTANCIA, QUE JAMÁS DISTANTE
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