domingo, 23 de enero de 2011

Aquellos maestros de la Generación de Oro


Cuando pienso en mis maestros de la Generación de Oro de la Escuela Secundaria General No. 1 Lic. y Gral. Juan José De la Garza, pienso en individuos respetables, preparados en la fuente de la academia, puntuales para encontrarse con sus alumnos, distinguidos y con verdadera vocación pedagógica. Al encontrarse con alguno de ellos en los pasillos o en la plaza cívica, los alumnos nos deteníamos para cederles el paso y saludarlos con amabilidad y respeto, el cual se ganaban por su actitud y espíritu para ayudar a los que formábamos parte de aquella generación afortunada que vio cumplir los cincuenta años de la escuela secundaria.

La Academia de Español estaba conformada por maestros simpáticos, elegantes, dinámicos y de personalidad respetable. Tuve el honor de ser alumno de María de los Ángeles González Vallejo, una hermosa y delicada mujer de ojos azulísimos y de expresión verbal propia de su perfil académico. Recuerdo que nos motivaba a la práctica de la lectura coral e individual para acercarnos a los libros, nos llevaba a la biblioteca con cierta frecuencia y nos coordinaba para las intervenciones de poesía y lectura coral. Ricardo Saldívar Salinas también fue maestro distinguido de la academia; aunque un poco más estricto, el profesor se distinguía por su puntualidad y su experiencia en la impartición de la lengua española. Soledad Rivas Fuentes era aquella maestra dinámica y emprendedora, elegante y hermosa, que trataba a sus alumnos con amor al dirigirse a ellos con aquella frase “mi vida”: un ejemplo de vocación y amor por la actividad magisterial.

La Academia de Matemáticas estaba conformada por maestros muy destacados e inteligentes. Basta recordar las clases de Rosa Elva Paz Treviño y Manuel C. De Gárate Guerrero. Con aquélla desarrollamos el sentido de competitividad y el amor por los números; maestra distinguida, de gran calidad moral y con detalles que nos hacían sentir personas especiales. Tuve la fortuna de llegar a ser su compañero de trabajo, situación que nos favoreció para formar una amistad que duró hasta su lamentable y prematuro deceso. Con el profesor De Gárate comprobamos que las matemáticas pueden ser muy interesantes y divertidas; sólo bastaba escucharlo para encontrar que las cosas más difíciles podían transformarse en fáciles. Los dos profesores de gran dominio de la clase y de los estudiantes; ambos inolvidables personas.

En Historia también tuve maestros inolvidables. Recuerdo al profesor Joel Guillén Ríos, quien fue mi maestro de septiembre a diciembre del año setenta y ocho; tenía la simpática costumbre de llamar a las muchachas Margarita y a los hombres, Juanito. Para nuestro infortunio, el profesor ya no pudo regresar en enero; se retiró a descansar para siempre. En sustitución del profesor Guillén llegó la maestra Gloria Smer Verdín, profesora con amplio conocimiento de los temas, de carácter fuerte, respetable y de gran habilidad para controlar al grupo. La maestra María de los Ángeles Valdez Cruz, maestra de tantas generaciones, simpática al momento de hablarnos de la historia, nos instruyó un par de años; no se me olvida el merecido cinco que puso en mi libro por estar en la plática.

En Civismo fui alumno del profesor Francisco Montelongo Hernández. Maestro de carácter, puntual y auténtico sentido de responsabilidad.

En Geografía estuve bajo la enseñanza de Miguel Ángel Monroy Cuandón, simpático profesor que después llegó a ser respetable compañero de trabajo. Monroy hacía de la clase una excelente oportunidad para viajar, desde luego, a través de los libros y los mapas. Distinguido por su elocuencia, el profesor vive dentro de mis recuerdos.

La clase de Física es, por definición, una clase complicada. Sin embargo, la instrucción de Arturo Sarabia Ramírez la hizo más accesible. Ahora el profesor dirige una exitosa preparatoria en la ciudad de Matamoros.

En Química recuerdo a Saúl Cevada Vera, metódico profesor, organizado, puntual. También impartía la clase de Matemáticas a otros grupos. Después de retirarse de la secundaria, siguió activo en la enseñanza en la Universidad Pedagógica Nacional.

La clase de Biología fue una experiencia inolvidable con los profesores José Félix Garza García y con Arnoldo García Mendoza. Aquél, subdirector de la escuela en ese tiempo, y éste, asesor de mi grupo durante un par de años.

En la clase de Lengua Extranjera, es inolvidable Rosaura Alicia Dávila de Cuéllar, dinámica maestra que me introdujo en la lengua inglesa y que hoy es indispensable para mi labor profesional. Dinámica activista social y escritora, continuamos una bonita amistad desde que fuimos compañeros de trabajo en esta escuela secundaria.

En Educación Artística recuerdo al profesor Juan Antonio Castro González, dinámico, estricto, organizado, le gustaba que los alumnos hiciéramos las cosas bien en el primer intento. A Juan Antonio lo veo aún y pareciera que no han pasado treinta años desde que lo tuve como profesor de música.

La clase de Educación Física era una de las más esperadas por todos. Recuerdo al profesor J. Guadalupe García Chavira, quien trabajó con mi grupo los tres años que estuvimos en la escuela.

Entre los prefectos de entonces, recuerdo a Macarena Flores Casanova, con quien entablé una bonita amistad a mi regreso a la secundaria como profesor de español. Ella formaba parte de la academia de español, así es que me sentí muy bien a mi llegada. También como prefecto entonces, recuerdo a José Paulino Ortegón Terán, por quien llegué a la secundaria. El tiempo los llevó a ascender como subdirectores y actualmente ambos son directores de secundarias en Matamoros.

El Director de ese tiempo era el profesor Hilario Jasso de la Cruz, destacado maestro de mucha tradición en la ciudad. De recia personalidad, el profesor organizaba el funcionamiento de la escuela secundaria con acierto.

También recuerdo a otros profesores de quienes no tuve el privilegio de ser alumno. Podría mencionar a Gloria García Buendía, María Guadalupe Díaz Ochoa, Eleazar Gracia Pérez y Elda Avith Rangel Córdova, maestros de inglés; Overlín Montelongo Estrada y Norberto Díaz González, maestros de historia; Bertha Irene Guerrero Salazar, maestra de química; Rubén Torres Torres, profesor de música; José Luis Diosdado Garza y Juan Antonio Arcos Delgado, profesores de educación física; Salvador G. Pruneda, Genoveva López Saldívar y Rodolfo De Pau Sacramento, profesores de educación tecnológica.

La Escuela Secundaria General No. 1 Lic. y Gral. Juan José De la Garza tiene el privilegio de haber tenido a los mejores maestros de Matamoros, sin duda. Y yo, el de haber tenido a tan luminoso grupo de profesores.

martes, 18 de enero de 2011

Día gris en casa


A la memoria de Norma Angélica

día gris en casa
gris como cuando se detiene un corazón de oro
en la ventana se estampan ojos de aves desnudas
lágrimas de ausencia nos escombran
¿a dónde van las personas dentro del sueño?

aquí la lluvia
allá las lamentaciones de los deudos
los discursos entrecortados de un día enmudecido
el frío intenso de enero
la sonrisa fugaz de cincuenta tatuajes

aquí allá adentro en todos lados en ninguna parte
omnipresencia de flores grises de flores pálidas
el adiós untado en la ventana
vestigios luminosos en inconsolable muchedumbre

¿a dónde vamos dentro del sueño?

De Ritual de la tierra (ALJA, 2012)

lunes, 17 de enero de 2011

Lo que no mata, fortalece


“Lo que no mata, fortalece” (1), le dije a mi amigo, después de perder a la mujer de su vida. Cuando intentaba darle el consuelo que todos los seres humanos necesitamos ante circunstancias parecidas, le pregunté si había escuchado alguna vez aquella frase que guarda una verdad contundente. Me contestó que sí. Cuando alguien se nos muere, le dije mientras me contagiaba su lluvia personal, sentimos que nos abate el dolor, que nos pisotea el cuerpo hasta quedar inmóviles en el suelo, con el rostro lamiendo la tierra mientras el sonido se desvanece y la luz se transofrma en sombra. La pérdida del ser amado nos inunda con el golpe impío de la vaciedad, nos cerca con la sequía rebelde del abandono y la insolencia irreverente de la soledad que nos acosa con sus labios de fuego. Pero esa vaciedad, esa sequía, ese dolor que nos traspasa hasta hacernos perder la conciencia, pueden ser transformados en energía intensa que nos permita permanecer de pie, con el rostro sostenido en la delgada línea del horizonte, para continuar con los propósitos de nuestros pasos. Cierto es que sentimos morir también. Morimos un poco cuando un ser amado se nos muere. Me llega a la mente aquel lamento eufónico de la cantante colombiana (2) “cuando alguien se va, el que se queda sufre más”. Sí, nada más cierto. El que queda en la tierra con aquel hoyo inmenso en el centro del pecho, padece más la melancolía, se desintegra, se vuelve polvo que se asienta con levedad sobre las cosas. Es difícil superar la infinitud del dolor, librar su bofetada eterna que nos recuerda lo efímero que puede ser nuestra presencia en los caminos de la vida. Pero no podemos caer para siempre, no es posible quedarnos estáticos sobre las piedras, con el desgano vacío en la superficie de la lengua, preguntando “por qué” al que pasa. Hay cosas que no tienen una explicación lógica para nuestro entendimiento. No se es culpable de la muerte de alguien más si no hay propósito y dolo para provocarle la muerte. Hay que saber decir adiós a quien inicia el regreso hacia el origen, cederle la partida a quien da el paso hacia adelante, aunque cuando alcemos la mano para despedirnos sintamos que nuestros dedos se secan.


_____________________
(1) Pensamiento del filósofo alemán Friedrich Wilhelm Nietzche.
(2) Verso del tema “La despedida” de Shakira Mebarak.


Imagen: Ramiro Rodríguez

domingo, 9 de enero de 2011

La creación poética en UMHB


El Club de Español de la Universidad Mary Hardin Baylor en Belton, Texas, invita a la conferencia "La creación poética". Dicho evento incluirá la presentación del libro Cosmogonía de la palabra (ALJA, 2008) de quien esto escribe. 

sábado, 8 de enero de 2011

Así o más verde, Gerardo De León

El hombre se manifiesta a través de su arte. Es el artista, el que pone a temblar a las palabras, a los trazos y a los colores, a las formas, a las dimensiones, al movimiento y a la cadencia. El artista se manifiesta a través del apocalipsis de sus sentidos, mediante la técnica y la sensibilidad, la intuición y la percepción. El artista ve lo que otros no vemos, persevera y alcanza, percibe, transforma realidades en otras. El artista es la metáfora de sí mismo y de todo lo demás.

Me esperé hasta el último momento para ver la exposición de Gerardo de León “Franchute” (Matamoros, 11/Sep/1957). Apenas ayer 7 de enero fui al Museum of Fine Art Brownsville, cerca de las tres de la tarde. Pero a pesar de que el letrero decía que el museo cerraba a las cuatro, ya no me permitieron ver la exhibición del pintor matamorense. He visto su obra en otras ocasiones. Al menos, parte de su obra: en su sitio cibernético se encuentra una muestra significativa.

En el año 2009, el Gobierno del Estado de Tamaulipas, a través de Maxi Gráfica, imprimió cuatro de sus obras en un volumen donde se alterna con la poesía de un servidor. La obra se llama Color y Canto de Tamaulipas V “Con Sabor de mi Tierra”. Ahí se reprodujeron las obras “Aquí sí hay mangos”, “Así o más verde”, “Cueruda” y “¡Que venga la música!”. Cada una de sus obras se acompaña de un poema tomado de la colección “El ritual de la tierra” que escribí a propósito de la obra de Gerardo. El artista sí alcanzó a ver la publicación. Lamentablemente murió el 24 de enero, 2010.

Por esos días, a manera de homenaje póstumo, los escritores del Ateneo Literario José Arrese vimos algunas de las obras del pintor. Luego escribimos poemas en base al contenido de las obras de arte. Aquí reproduzco algunos de los textos que escribí, con la admiración que se le debe a la gente de nuestra tierra.

El primer poema está basado en la pintura donde aquella mujer, vestida con ropa sensual que sugiere el giro de su trabajo nocturno, fuma con despreocupación y con el rostro inexpresivo de la soledad.


MUJER–UVA

Ave tatuada en las paredes,
humo de cigarro frente a los párpados,
senos abundantes,
                            duros como la piedra,
mujer-uva en el vino tinto,
¿en qué piensas cuando llega la noche?
¿Dónde se fragmentan tus ojos?
¿Piensas acaso en el hombre invisible?
¿En el hijo de vaho?
Sentada,
              escuchas acordes de guitarra,
navegas tierra adentro hacia el viñedo
para enmudecerte de sílabas,
abiertos los ojos al contorno de Gerardo
(el pintor que lame tu cuerpo).
Amaneces ebria como ave sin plumaje,
ave tatuada
                  dentro de tu jaula.


El poema "El pintor" es un texto donde se manifiesta el vacío y el desánimo que quedan después de la ausencia permanente del artista. Gerardo muere a destiempo y hoy se le recuerda como el hombre al que, por decisión noble de alguna deidad benévola, se le concedió talento y percepción extraordinarios.

EL PINTOR

Gerardo De León sale de casa.
Se lleva sus pinceles en el estuche,
sus lienzos en blanco,
sus asuntos pendientes,
los colores vibrantes
                                de las niñas Frida,
el verdor de las sandías,
el sabor de los mangos en el Trópico
cuando alfombran los jardines.
Gerardo De León clausura la puerta
y tira la llave en el mar.
Atrás quedamos nosotros como estatuas
para perpetuarnos
                            en la palabra.


El poema IV de "El ritual de la tierra", basado en la obra "Así o más verde" del pintor, fue escrito antes de la muerte del artista. Es uno de ocho textos que componen el proyecto publicado por el Gobierno del Estado de Tamaulipas, con el propósito de difundir la pintura y poesía matamorenses durante el V Informe de Gobierno del Ing. Eugenio Hernández Flores en diciembre de 2009.


EL RITUAL DE LA TIERRA


IV

Verde fuimos desde el origen del tiempo,
cuando los pájaros picoteaban los labios del aire
para pintar sus nidos
                                en el vientre de los árboles,
verde cuando el cuerpo de la Sierra Madre
era proyecto natural
                                de una deidad piadosa.

¿Me quieres así, o más verde?

Verdes los ojos, las manos, las lenguas de la tierra,
verdes las palabras abstractas
                                              de la memoria.
Esta tarde dormida en el viento se petrifica,
enjambre verde
                         sobre la voz del lienzo.


Los tres poemas tomados de Voces desde el Casamata (ALJA, 2010)

viernes, 7 de enero de 2011

Una visita al Museum of Fine Arts Houston


El pasado jueves 30 de diciembre, mi familia y yo hicimos un recorrido en el Museum of Fine Arts en Houston, Texas. Ubicado cerca del centro de la ciudad, donde los edificios lamen el rostro de las nubes, el museo está rodeado de atractivos jardines y árboles enormes de follaje distinto al que vemos en las tierras de Tamaulipas. El museo es grande: dos edificios conectados vía subterránea, lo cual hace el recorrido interesante y distinto al de otros museos que hemos visitado. Había una exposición de arte nigeriano llamada “Dinastía y Divinidad: Arte del Antiguo Nigeria”, con piezas de más de quinientos años: bustos, cabezas y otras piezas escultóricas. En otra sala vimos una muestra pictórica de artistas latinos llamada “Rutas Cosmopolitas: Houston Recoge Arte Latinoamericano”, el cual comprendía una extraordinaria colección de más de cien obras, incluyendo pinturas, fotografía, escultura, ensambles y proyecciones en video. En la exhibición destacaba el arte de Frida Kahlo (México), Diego Rivera (México), Francisco Matto (Uruguay), Joaquín Torres García (Uruguay) y Carlos Mérida (Guatemala-México), entre otros.

En otras salas del museo vimos cuadros y esculturas de artistas franceses (Claude Monet, Pierre-Auguste Renoir) y norteamericanos de los siglos XIX-XX.

Después llegamos a una cafetería donde descansamos por un momento, cerca de media hora, con unas hamburguesas impresionantes, no por el tamaño, sino por lo diferente a lo comercial. Fueron poco más de cinco horas las que nos tomó el recorrido y, aun así, nos faltaron dos salas por recorrer, una de ellas sobre el arte egipcio, según el folleto que habíamos tomado en la entrada. En el mes de febrero empezará una exhibición de arte impresionista y post impresionista. Tendré que volver a Houston, tal vez durante las vacaciones de primavera.

Imagen: fridakahlofans.com

domingo, 2 de enero de 2011

Tus ojos, siempre tus ojos...


Uno de mis textos favoritos del poeta veracruzano Neftalí Beltrán, tomado del libro Poesía (1936-1996) (1997, Gobierno del Estado de Veracruz).