miércoles, 16 de mayo de 2012

Carlos Fuentes siempre en la memoria



Carlos Fuentes (1928–2012) es un ícono de las letras mexicanas. De sintaxis compleja muchas veces, sus obras son un reto que reiteradamente he enfrentado con gusto y satisfacción. El 15 de mayo se publicó la noticia de su muerte, inesperada, lamentable. Siempre es triste perder nuestras pertenencias, las que guardamos como un tesoro detrás del pecho. Carlos Fuentes es nuestro. Nos queda su obra, sí, pero por otro lado se incrementa la tristeza al saber que termina el ciclo de un pensador extraordinario.

Termina su vida. Inicia la leyenda.

Nos deja un acervo generoso, una obra que todo ciudadano mexicano debe conocer por el hecho de ser parte de este país que se lleva en la sangre. Alguien comentaba que ahora sí podíamos empezar a leerlo. A Carlos Fuentes lo he leído desde que encontré que mi vocación era la literatura. El primer acercamiento al escritor fue La región más transparente, el cual tuve que leer para una clase de literatura. A partir de ahí, fui un habitante más en su universo de lectores. Luego llegó Aura, novela que disfruté y de la cual conservo varios ejemplares en la biblioteca circulante de la Escuela Secundaria General No. 1, Lic. y Gral. Juan José De la Garza. Después llegaron otros títulos que adquirí por interés propio y otros que tuve que leer en mis cursos de posgrado. La muerte de Artemio Cruz, Las buenas conciencias, Los años con Laura DíazTiempo mexicano, El espejo enterrado, Los días enmascarados, Una familia lejana, Gringo viejo, Agua quemada, y mi última adquisición, la colección de relatos Todas las familias felices. Me falta tanto por leer de este hombre.

Siempre en la memoria y sobre mi escritorio.

* En la imagen, firma el libro Los años con Laura Díaz. 11 de septiembre, 2001.

14 comentarios:

  1. Muy bien hecho, Ramiro,enhorabuena.

    ¿Y en México? ¿Quien lo va a reemplazar?

    Hasta la pregunta es necia.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Apreciable Lector:
      Hay personas que son irremplazables, ya lo has dicho.
      Gracias por la lectura y el comentario.
      RR

      Eliminar
  2. Ramiro, te felicito por el privilegio que tuviste de conocer en persona a Carlos Fuentes, gran escritor e intelectual cosmopolita, elegante, distinguido y sobre todo comprometido con la realidad de México.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso, un verdadero privilegio.
      Abrazo, Tere.
      RR

      Eliminar
  3. ¡Hola Ramiro!

    Verdaderamente todos resultamos privilegiados porque pudimos vivir durante la época de Carlos Fuentes. Para mí, alguien de su alcurnia literaria se convierte en inmortal.

    André Csihas,
    San Antonio, Texas

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Totalmente de acuerdo contigo, André.
      Saludos.

      Eliminar
  4. Ramiro,
    Ironías de la vida... del tuve que, al querer y disfrutar hacerlo. Que su partida no haya sido en vano y que al menos inquiete en aquellos el interes por leer algo que nutra el pensamiento.
    Saludos

    Oscar García

    ResponderEliminar
  5. Es verdad Ramiro, Carlos Fuentes es parte esencial de la formación literaria de las generaciones que le seguimos.

    La que él vivió junto a muchos otros escritores fue una era linda, a mí lo que me explota por dentro es saber que con él, con ellos, se va un momento histórico importante que no volverá, su pérdida deja un vacío. Aunque también, al menos en una mínima parte, me reconforta saber que fui testigo, podré decirle a mis futuros nietos que compartí historia con escritores como Fuentes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Este tipo de despedidas nos entristecen porque valoramos la importancia de ser palabra sonora de los pueblos. Tuvimos la fortuna de saludarlo, de ver un poco más de cerca al hombre, de leerlo en vida.

      Gracias por tu comentario, Érika.

      Abrazo.

      Eliminar
  6. Conchita Hinojosa17 de mayo de 2012, 14:03

    Que ciertas palabras amigo. Se van los grandes. Nos dejan. Aunque su recuerdo vivirá por siempre en nuestra memoria. Un hueco que creo nadie podrá llenar nunca.

    ResponderEliminar
  7. Qué mejor homenaje póstumo que leerlos. Así es que ya sabes: me faltan varios títulos en mi colección. Luego te paso la lista completa de los que me faltan. Abrazo.

    ResponderEliminar
  8. Ramiro: no puedes dejar de leer "Terra Nostra", obra cumbre (junto o después de "Cien años de soledad", como se prefiera) del realusmo mágico hispanoamericano y, también obra cumbre de la novera ibero americana del siglo XX. Carlos tardó seis años en escribirla, y en su elaboración intervinieron, entre otros, Luis Buñuel, Alberto Gironella (quien además ilustra la edición original), Juan Goytisolo, José Luís Cuevas, Carlos Saura y Geraldine Chaplin. Cuando esta novela apareció, en 1975, Carlos Monsiváis comentó que necesitaba una beca para leerla, aludiendo a las casi ochocientas páginas con que cuenta esta obra. Lástima: Monsiváis se fue antes de que pudiéramos saber si aún sostiene esa opinión. En mi gusto personal es la segunda obra cumbre de la narrativa hispano americana del siglo pasado, después de "Cien años de soledad". Disfrútala. Un cordial abrazo desde Tampico. Miguel González.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Apreciable Miguel:

      Te agradezco mucho la recomendación y, desde luego, la seguiré. De Terra Nostra sólo conozco el título, lo confieso. Hay tantos libros que leer, y tan buenos. Coincidimos en la opinión de que Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez, es la obra cumbre del siglo anterior. Varios libros de Carlos Fuentes están entre las grandes obras del siglo XX. Por lo pronto estoy desempolvando La muerte de Artemio Cruz, el cual leí hace mucho tiempo.

      Gracias por tu vista y tus palabras. Vaya mi afecto y mi agradecimiento hasta el hermoso puerto de Tampico.

      Tu amigo, Ramiro.

      Eliminar