domingo, 19 de agosto de 2012

Prólogo de Voyeur de Alfredo Ávalos




El narrador es el artífice de las historias, el artesano que coloca las acciones dentro de los espacios para que fluyan con su ímpetu natural. El narrador observa lo que alcanzan sus ojos, contempla, escudriña las partes que componen al objeto, los ángulos, los intersticios. Luego reflexiona, organiza los eventos; es decir, recrea lo creado. Dice Alfredo Ávalos, el creador de la presente colección, que tanto el escritor como el lector somos voyeristas: disfrutamos contemplando la intimidad de los demás.

Voyeur es una colección de doce cuentos en donde el escritor se asoma a la intimidad de los demás para develar realidades ajenas. En ese proceso de observación, donde los personajes parecieran darse cuenta de que son objeto de observación minuciosa, el autor se hunde en los placeres de la ironía, en la técnica de la hipérbole, para contar los detalles que eran ajenos hasta el momento de apropiarse de ellos. Por instantes, el lector cruza la línea fronteriza —delgada, voluptuosa, decisiva— entre la metáfora cotidiana y la estética de lo absurdo, termina creyendo aquellos elementos inconcebibles que el escritor narra con la naturalidad que le concede el descaro de la experiencia narrativa. El narrador es un mentiroso a quien se le cree.

También los sueños son parte de estos escenarios. Las acciones oníricas se funden y se confunden con los actos cotidianos en una urdimbre de la que es muy difícil encontrar escapatoria. ¿No despierta a veces el escritor por las noches, se levanta con la obsesión de las emociones para copular con el teclado y libertar aquello que fue tangible dentro de los sueños? Somos voyeristas, aun dentro de los sueños, cuando pareciera que morimos por momentos para adentrarnos a otras vidas momentáneas.

Alfredo Ávalos nos entrega el fruto concreto de su malsano placer para observar los eslabones que nos circundan, para tocar los fantasmas que levitan detrás de las paredes, para crearnos y recrearnos, junto con él, en las historias de los demás.


Ramiro Rodríguez

3 comentarios:

  1. Buen prologo Ramiro: Los lectores tambien necesitamos llenar los intersticios en nuestro cerebro que se van creando en el transcurrir del tiempo cuando no cultivamos con frecuencia el habito de la buena lectura.

    Oscar García

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  2. Apreciable Óscar:
    Si el prólogo te pareció bueno, la colección de cuentos de Ávalos es mucho mejor. Gracias por tu visita y tus palabras.
    Ramiro.

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  3. Se escribe también para impedir ver, por pudor; para engañar, que no es mentir.

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