domingo, 29 de enero de 2012

La maestra aguerrida y el maestro inexperto




                                No siempre sabe más el diablo por viejo,
                                sino que a veces es realmente un diablo…

Siempre rodeada en voces de afecto
corrige así la maestra aguerrida
—como es usual en su célebre vida—
a toda persona que habla incorrecto.

Todo concepto que aduce es correcto,
según su vasta experiencia sabida,
no cede a opinión disímil cabida
que presuma distinto a su intelecto.

Mas una vez, un imberbe inexperto
halló en su ciencia dudosa ironía
y su prestigio se dio por incierto.

Habrá el grande de asir la teoría
que el joven podría ser un experto
porque no incluye la edad garantía.

De Moros en la costa (Obra selecta 1992-2002) (ALJA, 2012)

jueves, 12 de enero de 2012

Reencuentro



Reencontrarse es mirarse en el espejo y ver que hay gente que nunca se olvida, actos que navegan en aguas tranquilas, miradas y voces que siempre permanecen sobre la lengua, sin importar el transcurso vertiginoso de los años. El brillo de mis ojos se refleja en el brillo de otros, en palabras que se pronuncian con la sinceridad indiscutible de treinta años, en sonrisas y carcajadas que se fundan en una forma nueva de alegrarse por las cosas que nos entrega la vida en bandeja de oro.

Verse después de lluvias y sequías es abrirse en el vientre del sueño, empolvarse de memorias en paredes sensibles que rescatan rostros tatuados sobre piedra. Las miradas son las mismas, las palabras que abundan sobre la mesa, la celebración impostergable de la vida. Nos volvemos animales que guardan en su cerebro el camino correcto para regresar al origen. El génesis, el inicio de violines antes de abrir el telón, la inauguración de las personas que somos en un espacio por el que se transita sólo una vez  en este breve suspiro llamado universo. Ardemos como fuego en el momento de idealizarnos, en el instante de vernos desnudos a través de la palabra. La sinceridad es el fruto del amor que prevalece durante nuestro momento en la Tierra.

Los espejos que abundan dentro de nosotros nos muestran aquellos árboles que fuimos, los árboles que somos en este ambiente de pájaros e insectos volando sobre nueces y semillas. Sabemos que nuestros nombres permanecen para siempre en el recuerdo de otros, en páginas blancas que se tocaron durante la adolescencia y se llenaron de letras interminables. Somos la generación que se distingue por su consistencia de oro, la generación que traza caminos únicos bajo la vigilancia de los años.

lunes, 2 de enero de 2012

Íngrima la ciudad


     

Íngrima la ciudad (ITCA/CONACULTA) 
Ramiro Rodríguez
Primera edición 2011
ISBN: 978-607-95663-1-9
Gobierno del Estado de Tamaulipas

Íngrima la ciudad es un recorrido nocturno por las calles, no de una ciudad en concreto, sino de todas las ciudades. Una serie caótica de ventanas abiertas por donde el yo poético se asoma con ojos entrecerrados para contemplar las diversas tonalidades de la noche, las lenguas luminosas que inundan la superficie de aceras y puertas, la prisa y el temor de la gente que ya no es gente sino insectos que vuelan en su ebriedad de alas.

Los protagonistas no son personas. Son los temores detrás del pecho, las calles aglomeradas en el abandono, las plazas secas de la memoria, la muerte que entra por la puerta sin anunciarse, los chasquidos ensordecedores de ambulancias y vehículos policiacos que surcan las arterias principales de la ciudad, la ciudad que se inunda de sombras, se llena de luces, se apuñala con high heels, la ciudad que se marchita en su insomnio crónico…

El Autor