jueves, 6 de junio de 2013

Monseñor Ramírez es el hombre


Los grandes hombres dejan huella indeleble en aquéllos que lo suceden en esta brevedad llamada Vida. Monseñor Roberto Ramírez Hernández es de esos hombres que permanecen en aquéllos que tuvimos el privilegio de conocerlo. Hombre de palabras pausadas, sabiduría abundante y de mucho corazón, digno representante de la Iglesia.

Dice su biografía, publicada en el sitio oficial de la Diócesis de Matamoros: "Nació en Tarimoro, Guanajuato el 19 de agosto de 1922. Inició sus estudios sacerdotales en el Seminario de Morelia, Michoacán y los concluyó en el Seminario Nacional de Montezuma, Nuevo México. Ahí se ordena sacerdote el 22 de marzo de 1947. Prestó sus servicios sacerdotales en la Arquidiócesis de Morelia durante 12 años".

Monseñor, de trayectoria respetable, además de dedicarse al sacerdocio con verdadera vocación y entrega, de ser dinámico promotor del arte y la cultura, fue destacado narrador e historiador en la ciudad de Matamoros. Autor de diversos prólogos y presentaciones de libros diversos, Monseñor impartió múltiples charlas y conferencias sobre historia, arte, cultura y literatura, no sólo de Matamoros, sino de México y otros países.

En la página de la Diócesis de Matamoros se lee: "Fue invitado a la Diócesis de Matamoros por quien fuera su primer Obispo, Mons. Estanislao Alcaraz y Figueroa. Se trasladó a Matamoros en 1959 para trabajar en la Curia diocesana como Canciller y Vicario General. Trabajó en el Seminario como prefecto de estudios y Rector por 18 años. Fue profesor de latín, literatura, historia, filosofía y derecho canónico".

De espíritu afable y actitud cordial, de sonrisa diáfana y mirada franca, Roberto Ramírez cultivó la amistad y la admiración de muchos matamorenses.

Sigue la misma cita: "Su actividad en el terreno cultural fue amplia. Perteneció a la Sociedad Tamaulipeca de Historia, Geografía y Estadística de la que fue presidente. Fue miembro del Patronato de la Casa de la Cultura donde fungió como presidente y de la Asociación de Amigos del Museo Casamata. Como escritor tuvo algunas publicaciones, entre ellas Retablo patrio (1996). Recibió el Doctorado "Honoris Causa" por la Universidad del Noreste de México y fue distinguido por el Santo Padre como Protonotario apostólico supernumerario". 

Publicó Un viejo amor Memorias de un monaguillo (E. A., 2000), un libro donde se aprecia su vocación para las letras. Tuve el privilegio de saludarlo, de platicar con él en numerosas ocasiones y de escribirle este texto poético, publicado por el escritor Eduardo Villegas en el libro Sueños al viento (Cofradía de Coyotes, 2011) y, luego, incluido en el libro Ritual de la tierra (ALJA Ediciones, 2012) de mi autoría. Se despide de los vivos durante la madrugada del 3 de junio de 2013 en Matamoros, Tamaulipas. Descanse en paz, Monseñor Roberto Ramírez Hernández.


SOY EL HOMBRE
  
A Mons. Roberto Ramírez

Soy el hombre a la orilla del río,
mis raíces de árbol beben el agua de la palabra.
En esta soledad de mundo no estoy solo:
Dios camina adelante.
Yo sigo la huella de sus pasos.
Mis manos tiemblan cuando se encaran
sus trazos de vida frente a mi pecho:
la vibración del coloquio que invade mis venas
al saberme hijo predilecto.
Soy el hombre que se mira en el espejo
y el reflejo regresa los labios de Dios:
mi lengua habla las palabras de la Palabra;
mi rostro, los hechos de los Hechos.
Cuando abro mis brazos para atrapar el viento
recuerdo a Aquél que tatuó su cuerpo en la cruz.
Cargo las cruces de otros.
Habla la voluntad de mis actos,
habla el agua que se entrega a los ríos
con los ojos puestos en la espesura del mar.
Soy el hombre en el silencio de su cuarto,
el hombre que junta los rostros de sus manos
para hablar por los otros,
por aquéllos que no tienen palabras.

Imagen: Diócesis de Matamoros