jueves, 25 de diciembre de 2014

Criaturas supersticiosas


Autores compilados: Berenice Betancourt, Luisa Govela, Edgar Guajardo, Víctor H. Orduña S. "Shamir", Angélica Otero Castillo, Ulises Paniagua, Nelton Pérez Martínez, Víctor Hugo Pérez Nieto, Mariana K. Ramírez-Saldaña, Gloria Rodríguez, Ramiro Rodríguez.

"En Criaturas supersticiosas Antología de cuento dudoso (ALJA Ediciones, 2014) podremos encontrar relatos teñidos por la negritud de la superstición, circunstancias inquietantes por su carácter sobrenatural, casos de hechicería, simbolismo misterioso de aves negras, posesión de otros cuerpos por el alter ego, transición entre la vida y la muerte, alucinaciones que encauzan hacia la oscuridad perturbadora de la esquizofrenia, la zoantropía como causa y el asesinato como efecto, el horror desencadenado por el padecimiento humano. Once cuentos de once narradores —algunos de ellos, receptores de importantes premios literarios; otros que inician el camino de la creación literaria, pero con verdadera vocación en el arte de la palabra— que presentan una visión actual del texto narrativo, todos con esa generosa percepción que navega de manera agitada desde el núcleo de lo real-maravilloso hasta el corazón del realismo mágico —sin llegar al trastorno irracional del surrealismo—. Once cuentos que abren la puerta del placer estético hacia la creatividad literaria de la narrativa de principios del siglo veintiuno". Ramiro Rodríguez, Compilador.

domingo, 21 de diciembre de 2014

Oda a la escollera



Nos fragmentamos en las venas del mar
cuando rompe la lluvia,
nos desnudamos el cuerpo de arena,
de sonidos profundos.

Tú, infinita,
castigada por el abalanzamiento
de tempestades continuas,
con el sabor salado a piedra agitada
bajo el rigor del oleaje.

Yo, con mi aliento suspendido,
ahíto sobre la sal, esperando la llegada
oportuna de las aves.

De Bagdad (ALJA Ediciones, 2012)

domingo, 19 de octubre de 2014

Impermanencia


Pretendo definir la impermanencia
como, si al definirla, aquí quedara,
como si compleja intención bastara
para untar en el lienzo la creencia.

No es posible llamarle inconsistencia
al viento que una vez se conquistara,
al cuerpo que de incienso se quemara
hasta arrojar la lengua a la demencia.

Las palabras desnudas son fugaces,
en lánguidos manojos de alcatraces
se encuentra la insolencia del vacío.

En el pecho se queda la experiencia
de abrirse más allá de la conciencia
y hundirse al interior del desvarío.


Imagen: Gloria Rodríguez

domingo, 12 de octubre de 2014

El cuento


Asuntina Fuego llegó a la cafetería de la Lauro Villar. Su rostro parecía una máscara de preocupación, descontrol, inquietud, como si alguien la hubiera estado siguiendo por las calles pistola en mano. La agitación le hacía hablar en abonos, como si el aire tuviera la espesura del agua.

Desde el domingo pasado me había pedido tiempo para hablarme de un asunto de suma importancia, según ella. Señaló un par de veces que era urgente, que debíamos vernos a la mayor brevedad. Había venido a la cafetería, tal como habíamos acordado, sin estar enterado con precisión de qué quería hablarme. Ese domingo que hablamos por teléfono no había escuchado nada concreto en sus palabras. Sabía bien que necesitaba un favor, eso sí. Me quedaba claro, pero nunca me había pedido una cita con tanto misterio ni con esa extraña celeridad.

—Necesito que me expliques cómo se hace un cuento.

Sonreí ante la petición. Había imaginado que la urgencia se debía a asuntos de mayor relevancia. Hasta llegué a pensar que era mi oportunidad para llevármela a la cama, tal como lo planeaba desde tiempo atrás. También pensé en probables complicaciones en su salud, no sólo física sino mental.  

—Lee con frecuencia, mujer —le dije con calma, tratando de tranquilizarla para que recuperara el aliento, no sin una pizca de decepción—, detente por momentos mientras lees. Reflexiona un poco. Respira profundo. Luego vuelve a la lectura. Tal vez a releer aquello que leíste. Después suelta tus monstruos cotidianos a través de la palabra.

Luego de escucharme, me miró con fijeza.

—¿Soltar mis monstruos cotidianos? —se dijo en voz baja— ¿A través de la palabra?

Sonrió. Entonces Asuntina Fuego se sintió más tranquila. Y pidió un café.


De Estropicio interior (ALJA Ediciones, 2014)


Foto: O. Quintanilla.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Estropicio interior en UTSA


El día viernes 26 de septiembre, a las 10 de la mañana, presentaré mi nuevo libro Estropicio interior (ALJA Ediciones, 2014) en la Universidad de Texas San Antonio. La presentación es organizada por Department of Modern Languages and Literatures y Letras en la Frontera 2014. El salón es 8 UC 1.01.26, en el campus principal de la Universidad de Texas en San Antonio. 

El libro "es una colección de narrativa breve que gira en torno a la problemática existencial de sus personajes; tal vez las únicas excepciones a esta problemática sean el erotismo y la inocencia juvenil en algunos relatos. Desde la mismidad hasta la violencia psicológica, la infidelidad, el fracaso y las fobias, esta obra reúne historias con personajes manchados por el fracaso y la soledad, el despilfarro y la falsa religiosidad, cubiertos con un velo de humorismo negro".

viernes, 22 de agosto de 2014

Angahuan


Angahuan (ALJA Ediciones, 2014) de Ramiro Rodríguez es un poema fragmentado en cincuenta textos que se pueden leer de manera independiente. Éstos son el producto de la memoria luego de visitar la tierra michoacana de Angahuan, un pueblo purépecha al sur del estado. Paralelo al laberinto que se presenta dentro del sueño, el poema es un recorrido por las calles, la vegetación, la gente, los alimentos, el trayecto al Pueblo Enterrado San Juan Paricutiro—, sepultado casi en su totalidad por el magma del volcán Paricutín, cuya erupción inició en 1943.

sábado, 9 de agosto de 2014

Ríspida introspección en Ciudad Victoria


S.U.T.S.P.E.T. y organismos descentralizados, 
a través de la Secretaría de Cultura, 
presentan el libro:

Ríspida introspección
Antología de narrativa intimista (ALJA Ediciones, 2014)

De los escritores Ramiro Rodríguez y NoraIliana Esparza

Fecha: 13 de agosto
Hora: 18 horas
Lugar: Salón del SUTSPET
Entrada libre

Obra narrativa de Johanna Aguilar, Alfredo Ávalos, Mariana Barrón, Damián González, Luisa Govela, Catalina Jiménez Castillo, Víctor Hugo Pérez Nieto, Alejandro Reyes Juárez y de quienes compilan esta antología.

lunes, 4 de agosto de 2014

Los colores de la poesía


Los colores de la poesía 
Dirección opuesta de NoraIliana Esparza M

La poesía se manifiesta a través de diversos colores. Se cuela por nuestros ojos —por el oído, cuando el texto es leído por otra persona— para dispersarse en el cerebro y que sea posible, no sólo comprender, sino sentir los estados emocionales, físicos, anímicos y vivenciales de quien busca maneras de comunicación efectiva con los lectores. Cuando la pintura es una técnica dominada por el poeta, se logra sin mayor esfuerzo una fusión viva entre la palabra y los trazos y los colores, como en este caso.

Entrar en las páginas de Dirección opuesta (ALJA, 2013) de la escritora mexicana NoraIliana Esparza M es presenciar esa fusión innegable entre ambos códigos de comunicación artística. El predominio del rojo en sus páginas es una constante que utiliza con determinación: hablamos del rojo de la pasión, las experiencias de la carne, los senderos del deseo, tonalidades enervantes que conducen al tema del amor. Así es posible verlo en varios de los apartados que componen la estructura interior del libro: “Poemas ligeros”, “Sensual”, “De la palabra” e “Interactividad”, los cuales comprenden más del cincuenta por ciento de sus páginas. Dice la voz poética en el poema “Tengo”, incluido en el segundo apartado o capítulo:

el ombligo
orificio que inundaste
de saliva

La sensualidad es ardiente pero no obscena, no morbosa ni extravagante; es, más bien, un ritual femenino de insinuación, una manera húmeda de rendirle homenaje poético a la geografía de los cuerpos.

El color azul, a veces oscurecido con la presencia del color negro, tiñe los textos incluidos en el apartado “Cotidianas”, donde la autora pinta su experiencia con la familia, las despedidas inconclusas, los asuntos cotidianos que la circundan: un caudal de nombres propios, alusiones directas o indirectas a ciertas ciudades, el estigma de la violencia, conjunto armónico —en ocasiones, inarmónico— de estampas fotográficas que iluminan —u oscurecen— las calles solitarias de la ciudad, las paredes de habitaciones vacías, los ángulos dúctiles de la crónica diaria transformada en poesía.

Hoy nadie vino a verme,
el frío no da tregua a las balas”.

Sin ser protagonista, la realidad que vivimos en nuestro país aparece como espacio simbólico en el texto poético, esa realidad social que nos acongoja y que marca nuestros rostros para siempre. El discurso poético en esta sección no es grato, ni siquiera amable, sino melancólico hasta los huesos, tatuado por ese sentimiento de completitud no alcanzada que nos agobia a quienes padecemos, como cáncer en los territorios de la piel, los resultados de esta agitación social.

En “Arcaico”, con la tonalidad gris marcada por la melancolía, la autora aborda el papel de la mujer en la sociedad, su lugar dentro de la familia, los cánones tradicionales en relación con la postura moderna de la mujer, nunca abanderando el feminismo excesivo u obsesivo, no, sino como defensa absoluta de la equidad de género y el privilegio de la justicia.

En el apartado “De insurrección”, cubierto por la generosidad del color verde, se manifiesta la voz que sale en defensa de quienes no tienen voz, la que señala acontecimientos sociales en detrimento de la persona; es decir, la mujer que tiene presencia en el funcionamiento social, la mujer que sale a las calles para apoyar los movimientos sociales, la mujer que lucha por los demás y no espera, sentada, a que los eventos ocurran por sí solos: la mujer que hace que los eventos ocurran.

En su poema “Adicción”, incluido en el apartado “De dolor”, la autora dice:

vivo perdida
entre la piel del día
oscurecido por tu ausencia
quizá oculta entre anónimas vaginas

Aquí, la voz poética adopta una tonalidad gris, por momentos, violenta; una voz que manifiesta los estragos que le heredan al cuerpo los monstruos interiores, una voz que es el reflejo de la oscuridad, de la carencia y de la soledad; entonces se siente la empatía hacia el padecimiento, hacia la vaciedad que inunda la superficie de los espejos.

Dirección opuesta, el primer libro de NoraIliana Esparza M, es una oportunidad para conocer, no sólo a una autora muy humana, sino a una mujer que padece, que vibra, que llora; a una mujer que lucha, que sale de su aparente debilidad, que no sólo dice sino que hace; a una mujer que es sensible pero, a la vez, una mujer de pensamientos claros y de palabras claras.

jueves, 3 de julio de 2014

A propósito del microrrelato



A PROPÓSITO DEL MICRORRELATO
PRÓLOGO DE BREVEDAD URBANA (ALJA, 2012)


El microrrelato, también llamado microcuento o minificción, es un texto cuya característica principal es la economía de la palabra, postura creativa que nos musita al oído que entre menos palabras mejor, inclusive la sugerencia virtual de acciones por lo general no explícitas en el texto narrativo. Una hermosa fusión de géneros que convergen en la brevedad. Sin perder su propósito predominante —el hecho de contar—, la pincelada poética —y aun ensayística— se hace presente en el discurso narrativo del microrrelato. 



El escritor mexicano Carlos Monsiváis dice:



El cuento (…) ha ganado dos batallas fundamentales: la libre expresión y la diversidad estilística”.[1]



Al igual que el cuento tradicional, el microrrelato se caracteriza por esa libertad de expresión que teoriza Monsiváis en su antología y por la diversidad estilística que es visible tanto en un escritor como en otro, inclusive en escritores de momentos históricos análogos, de ubicación geográfica y/o nacionalidad análoga. El microrrelato es una oportunidad generosa para proyectarse con voces diversas y llevar el lenguaje hacia múltiples direcciones, espacios y tiempos.



El asunto narrado gira en torno a un momento breve; es decir, un lapso que pasa de segundos a minutos. Aquella propuesta narrativa de sugerir el transcurso prologado de días y semanas —inclusive el letargo de las horas— no es un recurso viable para abordarse en el microrrelato. El asunto que se cuenta ocurre en el momento, en éste, no en el que viene luego de cierto éxodo temporal.



Esta compilación reúne microrrelatos de algunos autores tamaulipecos —radicados en o involucrados con Tamaulipas—. Desde luego, no es una visión absoluta de la microficción tamaulipeca, pero sí un acercamiento a algunos de sus exponentes más comprometidos con el desarrollo literario actual del estado. A propósito de narradores tamaulipecos, el maestro Orlando Ortiz dice:



La temática perceptible en las obras de la más nueva narrativa tamaulipeca (…) es compleja y diversa. Va desde un realismo casi naturalista hasta la ciencia ficción, pasando por lo fantástico, lo escatológico, lo gótico, lo intimista, lo real cotidiano, lo cíberpunk, el realismo sucio y lo fársico”.[2]



En general, esos son los temas que prevalecen en la mayoría de los textos aquí reunidos. Sin embargo, tendría que subrayar la tendencia casi obsesiva de algunos narradores para abordar —aun de paso, a veces como sin quererlo— esa realidad cotidiana que menciona Ortiz: la problemática social de la violencia que marca, de manera terrible e impía, a la sociedad. Aunado a lo anterior, la utilización frecuente de recursos como el sarcasmo y la ironía, irreverencia y agresión, lo lógico y lo ilógico, lo absurdo y lo lúdico; ambiente de calles urbanas, vecindarios desolados, erotismo, ambulancias en movimiento, policías y delincuentes, ambiente cibernético, sueño versus pesadilla, influencia periodística (pensemos en la fusión de géneros) y sin faltar el amor, entre otros temas.



Brevedad urbana Antología de microrrelato en la ciudad es una ventana abierta de par en par para conocer la realidad que vaga por la ciudad, lo visible y lo palpable, estrépito y silencio, sombra y luz, felicidad y suplicio que se combinan en un paralelismo descarado que nos permite presenciar esa realidad cotidiana —o no— que propone este extraordinario subgénero literario.


Ramiro Rodríguez 




[1] Monsiváis, Carlos. Lo fugitivo permanece (SEP, 1997) Pág. 29.
[2] Ortiz, Orlando. Cuentistas tamaulipecos (ITCA, 2000) Pág. 24.

jueves, 1 de mayo de 2014

Espejos perfectos


Los hermanos son espejos perfectos que reflejan los rostros de mis padres; cada movimiento de sus labios, cada palabra que se gesta sobre sus lenguas, cada carcajada, muestran el origen del origen, trazan la sombra luminosa de aquellos cuerpos que prevalecen en los laberintos de la memoria.

Los hermanos vibran como polluelos de cenzontle, cantan las canciones que cantaron los labios de mis padres, unen el presente con los lazos espléndidos del pasado.

Sin temor a equivocarme, los hermanos abren sus brazos para proteger a ese que no aparece en el sepia de imágenes anteriores, a ese que existe pero no en el rectángulo de la fotografía, no en el pensamiento ni en la palabra.

La fusión de los nombres converge en nombres de dos deidades terrestres, dos cuerpos que se disipan como lluvia de septiembre en el vientre de la tierra. 

Los hermanos caminan por las calles de mis días cotidianos; cuando salgo de mi casa por las mañanas, cuando llego a mi trabajo, cuando hablo frente a un grupo de personas impacientes que esperan mis historias, ahí están ellos como células, tatuados sobre mis párpados, abiertos como campanas en iglesias, grafito amable en paredes de casas habitadas, follaje de árboles en el vientre del verano.

¿Cómo no percibir la presencia de mis padres? ¿Cómo pensar que los padres se ausentan cuando llega la hora de las despedidas?

Los hermanos —aunque todos mayores— son las sílabas de mis hijos, las gesticulaciones de mis padres, son mis dientes y mis dedos, mis neuronas, mi discurso. 

sábado, 15 de marzo de 2014

Moros en la costa


El Ateneo Literario José Arrese y ALJA Ediciones le invitan
a la presentación del libro

Moros en la costa (Obra selecta 1992-2002)
de Ramiro Rodríguez

Miércoles 19 de marzo, 2014. 7:00 p.m.
Sala María del Pilar, Museo Casamata.
H. Matamoros, Tamaulipas.

Presentadora: Conchita Hinojosa

Vino de honor. Entrada gratuita.