jueves, 3 de julio de 2014

A propósito del microrrelato



A PROPÓSITO DEL MICRORRELATO
PRÓLOGO DE BREVEDAD URBANA (ALJA, 2012)


El microrrelato, también llamado microcuento o minificción, es un texto cuya característica principal es la economía de la palabra, postura creativa que nos musita al oído que entre menos palabras mejor, inclusive la sugerencia virtual de acciones por lo general no explícitas en el texto narrativo. Una hermosa fusión de géneros que convergen en la brevedad. Sin perder su propósito predominante —el hecho de contar—, la pincelada poética —y aun ensayística— se hace presente en el discurso narrativo del microrrelato. 



El escritor mexicano Carlos Monsiváis dice:



El cuento (…) ha ganado dos batallas fundamentales: la libre expresión y la diversidad estilística”.[1]



Al igual que el cuento tradicional, el microrrelato se caracteriza por esa libertad de expresión que teoriza Monsiváis en su antología y por la diversidad estilística que es visible tanto en un escritor como en otro, inclusive en escritores de momentos históricos análogos, de ubicación geográfica y/o nacionalidad análoga. El microrrelato es una oportunidad generosa para proyectarse con voces diversas y llevar el lenguaje hacia múltiples direcciones, espacios y tiempos.



El asunto narrado gira en torno a un momento breve; es decir, un lapso que pasa de segundos a minutos. Aquella propuesta narrativa de sugerir el transcurso prologado de días y semanas —inclusive el letargo de las horas— no es un recurso viable para abordarse en el microrrelato. El asunto que se cuenta ocurre en el momento, en éste, no en el que viene luego de cierto éxodo temporal.



Esta compilación reúne microrrelatos de algunos autores tamaulipecos —radicados en o involucrados con Tamaulipas—. Desde luego, no es una visión absoluta de la microficción tamaulipeca, pero sí un acercamiento a algunos de sus exponentes más comprometidos con el desarrollo literario actual del estado. A propósito de narradores tamaulipecos, el maestro Orlando Ortiz dice:



La temática perceptible en las obras de la más nueva narrativa tamaulipeca (…) es compleja y diversa. Va desde un realismo casi naturalista hasta la ciencia ficción, pasando por lo fantástico, lo escatológico, lo gótico, lo intimista, lo real cotidiano, lo cíberpunk, el realismo sucio y lo fársico”.[2]



En general, esos son los temas que prevalecen en la mayoría de los textos aquí reunidos. Sin embargo, tendría que subrayar la tendencia casi obsesiva de algunos narradores para abordar —aun de paso, a veces como sin quererlo— esa realidad cotidiana que menciona Ortiz: la problemática social de la violencia que marca, de manera terrible e impía, a la sociedad. Aunado a lo anterior, la utilización frecuente de recursos como el sarcasmo y la ironía, irreverencia y agresión, lo lógico y lo ilógico, lo absurdo y lo lúdico; ambiente de calles urbanas, vecindarios desolados, erotismo, ambulancias en movimiento, policías y delincuentes, ambiente cibernético, sueño versus pesadilla, influencia periodística (pensemos en la fusión de géneros) y sin faltar el amor, entre otros temas.



Brevedad urbana Antología de microrrelato en la ciudad es una ventana abierta de par en par para conocer la realidad que vaga por la ciudad, lo visible y lo palpable, estrépito y silencio, sombra y luz, felicidad y suplicio que se combinan en un paralelismo descarado que nos permite presenciar esa realidad cotidiana —o no— que propone este extraordinario subgénero literario.


Ramiro Rodríguez 




[1] Monsiváis, Carlos. Lo fugitivo permanece (SEP, 1997) Pág. 29.
[2] Ortiz, Orlando. Cuentistas tamaulipecos (ITCA, 2000) Pág. 24.

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