miércoles, 18 de febrero de 2015

Carta a Marta Rita


Querida Marta Rita:

Las satisfacciones son la plenitud de la memoria, el regocijo que invade el universo detrás del pecho al saber que los caminos han sido conquistados con inteligencia, valentía y espíritu. Muchas puertas han sido abiertas por la firme decisión de tu mano; inclusive, muchas de ellas para que otros entren con el propósito de encontrarse con sus propios rostros, con los aromas de sus propias palabras. Cuando el esfuerzo se extiende en favor de otros, la satisfacción es mayúscula e infranqueable.

Si pudieras hacerlo todo otra vez, sin lugar para la duda, lo harías, ya que cuando las cosas se hacen con pasión, respeto y entrega, jamás se presenta la disyuntiva para la continuidad o la interrupción. 

Las satisfacciones son la plenitud de la memoria. Estoy seguro de que conservas imágenes únicas que presenciaste, y presencias cuando las revives, en tu proyecto de educar a los demás. Fuiste madre de miles de hijos, árbol de follaje benéfico al cual se acercaron aquéllos en búsqueda del alimento académico. Ésa es una labor que tantos individuos guardan como objeto preciado, como madero que se utiliza para permanecer en la superficie durante las tormentas con las cuales se enfrenta el ser humano de manera cotidiana. Maestra de generaciones, dentro y fuera del aula, maestra memorable.

Las palabras son tu herramienta para crear historias y recrear espacios, para iluminar los rostros de personajes Desde el litoral de la mujer. A partir de la palabra se ha configurado la esencia de la maestra, el pensamiento de la escritora, la destreza ordenada de la promotora cultural. Hemos sido muchos los beneficiarios, los receptores del pensamiento que viaja por las páginas de libros, revistas y periódicos, muchos quienes hemos hallado una manera para conectarse con la visión de una mujer cuyo proyecto es —y ha sido— el mejoramiento de quienes somos. 

Las satisfacciones son la plenitud de la memoria. Y estoy seguro que ahora celebras el hecho de que tantos te veamos con el respeto que te vemos. Mi agradecimiento, Marta Rita, por ser faro y luz, agua y tierra, palabra y mirada, sonrisa y pensamiento, necesarios para recordar que la gratitud es vasta al pronunciar tu nombre.

Cariñosamente, Ramiro.

2 comentarios: